La producción de leche de Tanzania crece un 40% y el producto local desplaza importaciones
La producción de leche de Tanzania aumentó un 40% en seis años, hasta 4.200 millones de litros en 2025/26. Los mayores gravámenes a la importación y la mejora tecnológica favorecen al producto local, pero la falta de materia prima mantiene infrautilizadas las plantas.
La leche local amplía su cuota de mercado
Los lácteos procesados en Tanzania están desplazando gradualmente a los productos importados de los supermercados, a medida que crecen la producción y la transformación nacionales. Según The Citizen, las reformas públicas, la inversión en equipos modernos y una mayor vida útil han mejorado la competitividad de los proveedores tanzanos.
Las cifras presentadas al Parlamento en mayo de 2026 por el ministro de Ganadería y Pesca, Dr Bashiru Ally, muestran que la producción nacional de leche aumentó un 40% en seis años, desde 3.000 millones de litros en el ejercicio 2019/20 hasta 4.200 millones en 2025/26. El volumen procesado creció un 37%, desde 74,3 millones de litros en 2019/20 hasta 101,4 millones durante los primeros 10 meses de 2025/26.
La política de importación también modificó el equilibrio competitivo. En 2018, Tanzania elevó los gravámenes sobre los lácteos importados de 150 a 2.000 chelines tanzanos por kilogramo conforme a la normativa de control de enfermedades animales y movimiento de productos animales. Musa Kopwe, director ejecutivo de Tanga Fresh Limited, declaró a The Citizen que hace 10 años la leche importada dominaba los supermercados, mientras que hoy el producto local ocupa mucho más espacio. La nueva tecnología ha prolongado su vida útil hasta 90–180 días.
Las plantas siguen muy infrautilizadas
El aumento de la producción nacional todavía no se ha traducido en un uso eficiente de los activos industriales. Los datos del Tanzania Dairy Board indican que 187 plantas suman una capacidad instalada superior a 1 millón de litros diarios, pero solo procesan alrededor de 287.000 litros. La diferencia eleva los costes fijos y reduce el mercado comercial organizado al alcance de los ganaderos.
Tanga Fresh refleja este desajuste. La empresa amplió su capacidad diaria de 40.000 a 120.000 litros, pero solo utiliza cerca del 15% porque no consigue suficiente leche cruda. Kopwe señaló además los costes de electricidad, impuestos y mantenimiento. Estas cargas pueden retrasar los pagos a los ganaderos más allá del plazo previsto de 15 días y desincentivar el suministro regular a las fábricas.
La estacionalidad, las sequías prolongadas y los escasos conocimientos sobre conservación también alteran el abastecimiento. Ganaderos citados por The Citizen afirmaron que la caída de los precios y la falta de mercados fiables han llevado a algunos productores a criar ganado de carne o buscar otros empleos. Otros venden fuera de las cooperativas formales, lo que dificulta medir la producción real y debilita la recogida organizada.
La inversión se dirige a la productividad y la recogida
El bajo rendimiento por animal sigue siendo un obstáculo central. Tanzania tiene más de 39 millones de reses, pero alrededor del 90% pertenece a razas autóctonas con una productividad lechera relativamente reducida. Los centros de recogida aumentaron de 200 a 269 en seis años, mientras que las exenciones fiscales para equipos importados de recogida y procesamiento buscan atraer más inversión.
El Gobierno está aplicando un programa de vacunación ganadera de 216.000 millones de chelines tanzanos para 2025–2030 y otro de desarrollo lácteo de 520.000 millones para 2025–2035. Este último incluye importar 17.200 reses lecheras mejoradas, construir 150 centros de recogida e invertir en infraestructura hídrica y pastos. El consumo continúa siendo bajo: el sector lo estima entre 47 y 49 litros anuales por habitante, mientras que los datos oficiales lo sitúan en 70,5 litros en 2025/26. Ambas cifras están por debajo de los 200 litros recomendados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Para procesadores e inversores, la brecha entre la producción y la utilización industrial demuestra que añadir capacidad no resolverá por sí solo los cuellos de botella. La consolidación del producto local frente a las importaciones dependerá de una recogida fiable, animales más productivos, capital circulante para pagar puntualmente y un suministro estable durante todo el año.