La soja y el maíz suben por el encarecimiento energético ligado a las tensiones entre EE. UU. e Irán
Los futuros estadounidenses de soja alcanzaron un máximo de cuatro meses y el maíz amplió sus avances ante la subida del petróleo provocada por las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Los riesgos en el estrecho de Ormuz elevan la preocupación por los costes del diésel y los fertilizantes nitrogenados.
El repunte energético llega a los mercados agrícolas
Los futuros estadounidenses de soja alcanzaron un máximo de cuatro meses, mientras que los contratos de maíz prolongaron sus avances después de que la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán impulsara el petróleo. El movimiento muestra cómo el riesgo geopolítico de Oriente Medio se transmite a los mercados agrícolas mediante los costes de producción y la incertidumbre en las cadenas de suministro.
Crypto Briefing informó de que el aumento de las hostilidades, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, ha alterado las rutas de suministro de petróleo y fertilizantes. El consiguiente incremento de los costes energéticos ha encarecido insumos agrícolas como el diésel y los fertilizantes nitrogenados, dos gastos importantes para los productores.
La soja también recibió apoyo de la preocupación por la cosecha india, según un informe de mercado procedente de Mumbai. La combinación de incertidumbre agrícola y petróleo más caro llevó al contrato estadounidense de referencia por encima de sus niveles recientes y hasta su cota más alta en cuatro meses.
El diésel y los fertilizantes elevan el riesgo productivo
El petróleo afecta a los mercados de cereales y oleaginosas por varias vías. Las labores agrícolas y el transporte interior necesitan diésel, mientras que la fabricación de fertilizantes nitrogenados consume mucha energía. La subida de los insumos puede encarecer la siembra, la cosecha y la logística aunque no cambie la oferta física de soja o maíz.
Por eso, el estrecho de Ormuz concentra la reacción del mercado. Nuevas restricciones al movimiento de petróleo o fertilizantes podrían elevar los costes más allá de Oriente Medio. Los importadores dependientes del comercio internacional de fertilizantes se enfrentarían a una mayor volatilidad, mientras que los agricultores deberán comprobar si los precios actuales de los cultivos compensan los insumos más caros.
En el caso de la soja, un petróleo más caro también puede mejorar las expectativas para los aceites vegetales y los combustibles renovables. Sin embargo, los informes disponibles no aportan cifras sobre demanda de biocombustibles ni márgenes de procesamiento. El movimiento inmediato responde principalmente a los costes energéticos, el riesgo logístico y el posicionamiento en materias primas, no a un aumento confirmado del consumo de soja.
Los operadores vigilan Ormuz y a los productores de petróleo
Los participantes del mercado siguen la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán y cualquier medida que pueda afectar al estrecho de Ormuz. Crypto Briefing señaló que una intensificación de las hostilidades podría impulsar todavía más el crudo y ayudar a los productos agrícolas a conservar su trayectoria alcista.
La OPEP y otros grandes países productores también influirán en las expectativas. Los cambios en la política de oferta petrolera podrían ampliar o reducir la prima geopolítica incorporada a los futuros energéticos y agrícolas. Para productores, procesadores y comerciantes, la cuestión clave es si la soja y el maíz subirán al mismo ritmo que el diésel, los fertilizantes y el transporte. Hasta que se aclaren la situación de seguridad y las rutas de suministro, ambos mercados seguirán estrechamente conectados y volátiles.