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La sequía causa pérdidas de maíz en más de 70.000 hogares de Centroamérica

Más de 70.000 hogares productores de maíz de El Salvador, Guatemala y Honduras reportaron pérdidas durante el ciclo de primera de 2026. La caída de las reservas, la reducción del empleo agrícola y el encarecimiento del maíz y los huevos agravan la presión alimentaria en el Corredor Seco Centroamericano.

La sequía causa pérdidas de maíz en más de 70.000 hogares de Centroamérica

La mayoría de los productores reporta pérdidas

Más de 70.000 hogares rurales del Corredor Seco Centroamericano sufrieron pérdidas de maíz durante el ciclo de primera de 2026, según un informe elaborado por Oxfam con Acción contra el Hambre y organizaciones socias. Las comunidades afectadas se encuentran en El Salvador, Guatemala y Honduras, donde la agricultura de subsistencia, los jornales agrícolas y la cría doméstica de aves son fuentes importantes de alimentos e ingresos.

De aproximadamente 73.000 hogares que sembraron maíz, más de 70.000 reportaron pérdidas. Entre los afectados, el 78,6 % perdió entre el 75 % y el 100 % de la cosecha. La sequía prolongada fue señalada como la causa principal por el 89 % de los grupos comunitarios consultados. El informe también relacionó los daños con el impacto de El Niño sobre la seguridad alimentaria y las economías rurales.

La evaluación rápida se realizó entre julio y agosto de 2026 en 354 comunidades de 58 municipios. A través de 354 grupos focales documentó la situación de más de 91.000 familias rurales. Los frijoles y las aves de corral también resultaron afectados: el 65,4 % de los hogares productores de frijol perdió entre el 75 % y el 100 % de su producción, mientras que el 73,1 % de quienes criaban aves sufrió pérdidas por falta de agua, escasez de alimento y estrés térmico.

Los precios suben mientras se agotan las reservas

Las existencias familiares de maíz son ya limitadas. Elsalvador.com informó que el 64,2 % de los hogares que aún conservaban maíz disponía de reservas para tres semanas o menos. Esto incrementa la dependencia del mercado justo cuando suben los precios de los productos básicos. Entre julio de 2025 y julio de 2026, el maíz se encareció un 67,2 % en Honduras y un 32,1 % en El Salvador. Guatemala registró un aumento del 11,9 %.

Los huevos subieron un 60,0 % en El Salvador y un 56,3 % en Guatemala durante el mismo periodo. Los incrementos agravan la pérdida de los alimentos que antes aportaban las parcelas y las aves de las propias familias. También empeoró el acceso al agua: el suministro mediante redes domiciliarias disminuyó en el 50,5 % de los casos evaluados y los sistemas comunitarios registraron reducciones de hasta el 67,3 %. La escasez afecta el consumo, la higiene, los cultivos y el cuidado de los animales.

El empleo ofrece poca protección frente al choque productivo. Casi el 60 % de las familias evaluadas, alrededor de 55.000 hogares, reportó menos oportunidades de trabajo agrícola por jornal. Dentro de ese grupo, el 82,5 % sufrió una caída de al menos el 50 % en sus ingresos habituales. El menor ingreso limita el gasto en alimentos, transporte, salud y educación.

La menor intención de siembra amenaza el próximo ciclo

La presión financiera ya afecta al ciclo de postrera. Según el informe, el número de hogares que pretende sembrar maíz disminuyó un 62 % por la falta de dinero e insumos. Esa caída podría prolongar la tensión sobre la oferta regional más allá de las pérdidas iniciales por sequía y aumentar la dependencia del grano comprado. ContraPunto señaló que una menor producción regional también podría elevar las necesidades de importación y exponer más a los consumidores a las variaciones de los precios internacionales.

La cobertura humanitaria permanece muy por debajo de la demanda declarada. Cerca de 58.000 hogares solicitaron transferencias monetarias, pero las organizaciones internacionales y no gubernamentales atendieron a 5.100 familias, equivalentes al 8,8 % de la demanda. La recuperación dependerá, por tanto, del acceso a agua, semillas, otros insumos e ingresos antes de los siguientes ciclos agrícolas.

La evaluación registró además 6.212 movimientos migratorios en los tres meses previos al estudio, de los que el 20,1 % fue internacional. También destacó la presión adicional generada por retornados o deportados que regresan sin ingresos por remesas. Para los productores y operadores del mercado de granos, el riesgo ya no se limita a una cosecha dañada: el agotamiento de existencias, la pérdida de poder adquisitivo y la menor capacidad de siembra pueden reforzarse mutuamente en todo el Corredor Seco.

Análisis completo del mercado

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