Semilleras polacas buscan reducir de 10 a 5 años el desarrollo de nuevas variedades
Las semilleras de Krajowa Grupa Spożywcza y la Universidad de Silesia incorporarán nuevas técnicas genómicas a los programas polacos de mejora vegetal. La alianza pretende reducir de unos 10 a 5 años el desarrollo y registro de una variedad.
Las semilleras suman fuerzas con investigadores universitarios
Las empresas de semillas de la polaca Krajowa Grupa Spożywcza, o KGS, iniciaron una alianza de investigación con la Universidad de Silesia para aplicar nuevas técnicas genómicas a la mejora vegetal. Farmer.pl informó que el acuerdo se firmó el 20 de agosto de 2026 en la sede de Poznańska Hodowla Roślin, en Nagradowice, región de Gran Polonia.
El proyecto reúne a Poznańska Hodowla Roślin, DANKO Hodowla Roślin, Kutnowska Hodowla Buraka Cukrowego y Małopolska Hodowla Roślin. Sus operaciones de mejora trabajarán con el Centro de Investigación y Nuevas Técnicas Genómicas de la universidad. El objetivo es concentrar capacidades de investigación hasta ahora dispersas entre compañías nacionales y reducir la dependencia de grandes proveedores internacionales de semillas.
Según el viceministro de Activos Estatales, Grzegorz Wrona, la cartera de KGS abarca 60 especies vegetales y 350 variedades. Tres organizaciones de mejora se están integrando en una sola estructura junto con el socio académico. El grupo espera facilitar a los agricultores polacos semillas más baratas, eficaces y productivas.
El ciclo de desarrollo podría bajar de 10 a 5 años
La tecnología central será la edición precisa del genoma, en particular CRISPR-Cas. A diferencia de la modificación transgénica convencional, las técnicas descritas por los socios introducen cambios específicos en el propio material genético de la planta sin añadir ADN extraño. Marek Marzec, director del centro universitario, señaló que esos cambios pueden ser idénticos a mutaciones naturales.
Los socios prevén reducir de unos 10 a 5 años el tiempo necesario para mejorar y registrar una variedad. Los programas tradicionales requieren cruces repetidos, selección y observación en campo. Un ciclo más corto permitiría responder con mayor rapidez a la sequía y a otros cambios en las condiciones de cultivo.
La Universidad de Silesia ya ha mostrado en cebada el alcance potencial de una modificación puntual. El genoma del cultivo contiene unos 5.000 millones de pares de bases, pero la mutación de un único nucleótido produjo la línea experimental MG13, que crece un 40 % más que la forma original y mantiene la estabilidad genética. El resultado demuestra la precisión del método, aunque los caracteres de interés comercial todavía deberán validarse en campo.
El calendario de la UE condiciona las pruebas de campo
Farmer.pl informó que la Unión Europea revisó sus normas en junio de 2026 y abrió una vía para el uso comercial de plantas NGT-1, cuyas mutaciones equivalen a cambios naturales y no contienen ADN extraño. Tras un periodo transitorio de dos años, se prevé que las plantas obtenidas mediante determinadas técnicas genómicas puedan utilizarse en mejora y cultivo desde el 17 de julio de 2028.
El calendario regulatorio coincide en gran medida con el programa de investigación. Marzec indicó que los socios esperan disponer de las primeras plantas para pruebas de campo al terminar los tres años de colaboración. Esos ensayos determinarán si los caracteres obtenidos en laboratorio aportan ventajas en condiciones naturales.
La infraestructura compartida reduce la carga de cada empresa
El uso a gran escala de la genómica y la bioinformática requiere laboratorios e inversiones que una sola semillera difícilmente podría asumir. KGS planea centralizar la investigación y el desarrollo y construir infraestructura compartida. Poznańska Hodowla Roślin ya obtuvo casi 19 millones de eslotis de fondos europeos para BREED-UP, un proyecto de innovación en la mejora de cereales y leguminosas ante unas condiciones climáticas cambiantes. Su valor total supera los 32 millones de eslotis.
Para los obtentores polacos, la cuestión comercial no se limita a la velocidad. KGS considera que la integración puede ayudarles a competir con grupos globales que cobran elevadas regalías. El resultado dependerá del rendimiento en campo, la certificación y la aplicación del nuevo marco europeo, pero la alianza ofrece una ruta definida desde la investigación genómica hasta una variedad comercial.