La alimentación saludable y los fármacos GLP-1 redefinen el negocio mundial del helado
Los fabricantes de helado desarrollan porciones más pequeñas, fórmulas más limpias y productos con más proteína y menos calorías ante el avance de los hábitos saludables y los fármacos GLP-1. The Magnum Ice Cream Company, propietaria de Magnum y Ben & Jerry’s, y las marcas de Ferrero buscan crecer sin sacrificar el sabor.
La supresión del apetito llega a los congeladores
Los fabricantes de helado se preparan para un mercado en el que los consumidores todavía quieren darse un gusto, pero examinan con más atención las calorías, el tamaño de las porciones y los ingredientes. Reuters, citado por newmoney.gr, señala que el mayor uso de fármacos GLP-1 que reducen el apetito, la preferencia por dietas saludables y el interés por la composición de los alimentos están impulsando la reformulación de productos y carteras.
La situación inmediata de las ventas ofrece señales dispares. Los datos de NielsenIQ muestran que las ventas de helado en Estados Unidos cayeron un 1,5 % interanual hasta el 13 de junio. Boston Consulting Group determinó que los consumidores que toman fármacos GLP-1 redujeron al menos un 10 % su consumo de postres congelados. La firma calcula que unos 16 millones de estadounidenses utilizan actualmente estos medicamentos y prevé un aumento significativo hasta finales de la década.
Otros indicadores sugieren que los consumidores están cambiando de producto, no abandonando la categoría. Circana registró un crecimiento del 2,8 % en el valor de las ventas estadounidenses de helado durante el último año, mientras que NielsenIQ identificó el segmento super-premium como el único que creció en volumen. El mercado se divide así entre productos que ofrecen argumentos nutricionales y porciones menores de helado de mayor calidad.
Magnum y Ferrero amplían sus gamas saludables
The Magnum Ice Cream Company, propietaria de Magnum y Ben & Jerry’s, está acelerando el desarrollo de productos vinculados al bienestar. Yasso, su marca de yogur griego congelado, alcanzó un crecimiento medio anual de las ventas de aproximadamente un 20 % durante los últimos cinco años. Breyers CarbSmart y Popsicle Sugar-Free también atraen especialmente a los usuarios de fármacos GLP-1, según Lisa Vortsman, directora de marketing e innovación de la compañía en Estados Unidos.
El grupo controla un 26 % del mercado estadounidense de helados promocionados por sus beneficios nutricionales o de bienestar, valorado en 2.200 millones de dólares. Su estrategia combina más proteína, menos calorías y porciones controladas con el atractivo sensorial propio de un producto indulgente. El equilibrio resulta esencial porque los fabricantes todavía no observan pruebas claras de un desplome general del consumo de helado.
Ferrero persigue la misma oportunidad con Blue Bunny y Halo Top. Blue Bunny informa de una fuerte demanda de sus Mini Swirls de 150 kilocalorías y está modificando recetas para reducir ingredientes como el jarabe de maíz rico en fructosa, los colorantes artificiales y los aromas artificiales. Halo Top ofrece productos con aproximadamente la mitad de calorías que los principales competidores y pone el foco en la proteína y el sabor, no solo en reducir la porción.
Según Circana, las ventas de Halo Top crecieron a doble dígito durante los últimos dos años, frente a cerca de un 2,5 % en el conjunto del mercado de helados. El resultado indica que la reformulación puede generar demanda cuando la promesa saludable no obliga a renunciar al sabor ni a la experiencia de un postre completo.
Una prueba mundial de sabor, calidad y tamaño
El cambio no se limita a Estados Unidos. Glacier, uno de los mayores productores europeos de helado, detecta una demanda creciente de cantidades menores, productos de más calidad y opciones con menos calorías. Su consejero delegado, Matt Frost, afirmó que los usuarios de GLP-1 quieren que un dulce ocasional merezca realmente la pena y advirtió que las alternativas saludables no generarán compras repetidas si comprometen el sabor.
Para fabricantes, procesadores y proveedores de ingredientes, la competencia va más allá de reducir calorías. Los cambios de receta afectan a la demanda de edulcorantes, colorantes, aromas, proteínas y otros insumos, mientras que los formatos pequeños necesitan nuevos envases y estructuras de precios. Nestlé y Conagra también adaptan sus alimentos a la búsqueda de más proteína, fibra y valor nutricional, lo que sitúa al helado dentro de un cambio más amplio en los alimentos envasados.
El calor estival todavía puede sostener las ventas de temporada, pero la competencia a largo plazo se centrará en los productos capaces de justificar su lugar en dietas más selectivas. Los datos disponibles no muestran la desaparición del consumo indulgente. Reflejan una mayor valoración de la fórmula, la calidad y el control de las porciones, que obliga a las marcas mundiales a innovar sin debilitar el sabor que impulsa la recompra.