La semilla nacional rusa alcanza el 69,3% y la sustitución de importaciones pierde ritmo
La semilla de origen nacional representó el 69,3% en el agro ruso en 2025, con un avance de 1,7 puntos porcentuales frente a los 5,1 puntos del año anterior, según la ministra de Agricultura, Oksana Lut, en Kazán. La ministra habló de una meseta y pidió cooperación entre los programas de mejoramiento. La doctrina de seguridad alimentaria fija un 75% para 2030.
El proceso ruso de sustituir la semilla importada por variedades propias ha perdido ritmo, afirmó la ministra de Agricultura, Oksana Lut, en el Foro panruso de mejoradores y semilleristas «Russkoe Pole», celebrado en Kazán. La semilla nacional representó el 69,3% del agro ruso en 2025, frente a un objetivo estatal del 75% para 2030.
«Nos hemos frenado un poco, se ve claramente», dijo Lut sobre el trabajo en nuevas variedades e híbridos, en declaraciones recogidas por zol.ru. «Ahora llegamos a una meseta en la que costará bastante seguir avanzando en términos de eficiencia de nuestras semillas».
El avance anual cae a un tercio
Según la presentación de la ministra citada por zol.ru, la participación nacional subió 1,7 puntos porcentuales en 2025 desde el 67,6% de 2024. Un año antes el incremento había sido de 5,1 puntos porcentuales, lo que implica una base cercana al 62,5% en 2023. La dirección no cambia, pero la ganancia anual se ha reducido a alrededor de un tercio del ritmo previo.
- 2024: 67,6% de semilla nacional, 5,1 puntos porcentuales más interanual
- 2025: 69,3%, 1,7 puntos porcentuales más
- 2030: 75% exigido por la doctrina rusa de seguridad alimentaria
Quedan así 5,7 puntos porcentuales por cubrir en cinco campañas, una media de algo más de 1,1 puntos al año: menos que la ganancia de 2025 y muy por debajo de la de 2024. Algo menos de un tercio del uso de semilla sigue fuera de la categoría nacional según el cómputo del ministerio.
El mejoramiento como tarea interdisciplinaria
Lut sostuvo que la cooperación es la vía para superar el frenazo. «Tenemos que avanzar hacia la cooperación. Antes la creación de una variedad o un híbrido era una línea aparte, relativamente estrecha; ahora es una actividad interdisciplinaria», señaló. «Por eso debemos cooperar entre distintas áreas, para que haya velocidad».
La ministra admitió que sus plazos generan discusión. «Se me critica a menudo por decir que debemos sacar nuevas variedades e híbridos en dos o tres años. Muchos escépticos dicen que de siete a diez años es lo normal, siempre ha sido así. Pero si vivimos de ese modo, nos quedaremos atrás de todos. Y no tendremos semillas propias». Cuanto más amplia sea la geografía de los ensayos simultáneos de cada desarrollo, añadió, antes se llegará a la vez a la adaptabilidad amplia y a la respuesta específica por zona.
Centros de uso colectivo y el clúster Vavílov
Lut subrayó que la cooperación debe darse en condiciones mutuamente beneficiosas y destacó la creación en Rusia de centros de uso colectivo. «Los centros de uso colectivo son nuestra tarea clave», dijo, en referencia al clúster «Vavílov», donde se han creado condiciones para desarrollar nuevas variedades e híbridos. Por ahora el clúster tiene solo 15 residentes. «Es muy poco, hace falta que entren más, esto es muy importante», señaló la ministra. «El centro debe usarse para reducir el coste de la investigación y aun así obtener resultado».
En ganadería, un centro equivalente, «Genbioteh», está previsto que entre en funcionamiento próximamente en Kazán. Lut recordó además la plataforma de mejoramiento acelerado de plantas PUSK, creada en la Academia Timiriázev, en la que participan 86 entidades —instituciones científicas y educativas tanto del Ministerio de Agricultura como del Ministerio de Ciencia y Educación Superior— con el fin de crear nuevas variedades e híbridos y llevarlos al mercado más rápido.
Lo que exige la meta de 2030
El umbral del 75% está fijado por la doctrina de seguridad alimentaria, de modo que la autosuficiencia en semilla es un indicador formal de política pública y no una preferencia comercial. Cumplirlo depende ahora de los segmentos donde el material nacional ha sido menos competitivo, justamente los que la ministra describió como una meseta de eficiencia.
No se informó de un desglose del 69,3% por cultivos ni de un calendario para ampliar el número de residentes en los centros de uso colectivo. La palanca que se ofrece es organizativa —infraestructura compartida, ensayos conjuntos en una geografía más amplia y ciclos de desarrollo más cortos— y no una restricción adicional a la genética importada.