La semilla de girasol de producción rusa alcanza el 65 % del mercado interno, seis puntos más
La semilla de girasol producida en Rusia ha alcanzado el 65 % del mercado interno desde comienzos del año, seis puntos porcentuales más que un año antes, según la agencia Zerno On-Line. La colza y la soja quedan muy por detrás, con una cuota nacional conjunta inferior al 40 % y unas importaciones que siguen cubriendo el déficit de genotipos de alta productividad. La financiación insuficiente de los ensayos de adaptación se señala como el problema crítico del sector oleaginoso.
El girasol supera la barrera del 60 %
La semilla de girasol de producción rusa concentró el 65 % del mercado interno desde el inicio del año en curso, informó la agencia de información agraria Zerno On-Line. La cifra supera en 6 puntos porcentuales el nivel del año anterior y sitúa al girasol muy por delante de las otras dos grandes oleaginosas del país. La agencia atribuye el avance a la ejecución de programas de mejora genética y a la ampliación de la actividad de las explotaciones semilleras nacionales en los distritos federales de la Tierra Negra Central y del Volga. No se detallan proyectos concretos, nombres de empresas ni cifras de inversión.
La tendencia coincide con los datos que el Ministerio de Agricultura ruso presentó en febrero en la Reunión Agronómica de toda Rusia, según los cuales la cuota nacional de semilla de girasol pasó del 43,9 % al 58,8 % en el año anterior. Ambas lecturas describen un mercado en el que la genética local ha ganado más de 20 puntos porcentuales de cuota en aproximadamente dos campañas.
La colza y la soja siguen dependiendo de híbridos extranjeros
El avance del girasol no se ha trasladado a los otros dos cultivos. Según Zerno On-Line, la cuota nacional conjunta de semilla de colza y soja se mantiene por debajo del 40 %, sin desglose publicado por cultivo. La agencia vincula esa brecha a una fuerte dependencia tecnológica de los híbridos extranjeros, una restricción que describe como especialmente aguda en Siberia y el Extremo Oriente. Las importaciones de semilla de colza y soja continúan en volúmenes que cubren el déficit de genotipos de alta productividad.
Los datos ministeriales de febrero apuntan en otra dirección en el caso de la colza: según esa presentación, la cuota nacional de semilla de colza se duplicó en el año anterior, del 33,8 % al 67,8 %, mientras que la soja retrocedió del 52,6 % al 50,1 %. La previsión del ministerio de febrero para la semilla de soja en el año en curso es del 52,6 %. No hay previsiones públicas sobre las cuotas anuales de girasol ni de colza, pese a haber transcurrido ya la mayor parte del periodo.
- Girasol: 65 % de cuota nacional en lo que va de año, frente al 58,8 % del año anterior según el Ministerio de Agricultura.
- Colza: 67,8 % en el año anterior según el ministerio; sin cifra ni previsión publicadas para el año en curso.
- Soja: 50,1 % en el año anterior según el ministerio, con una previsión de febrero del 52,6 % para el año en curso.
Los ensayos de adaptación, el punto débil
Zerno On-Line identifica la financiación insuficiente de los ensayos de adaptación como el problema crítico sin resolver del conjunto de las oleaginosas. Se trata del bloque de estudios destinados a evaluar la capacidad de variedades e híbridos para adaptarse a condiciones ambientales cambiantes, incluidos los factores climáticos, las características del suelo y la situación fitosanitaria. Su objetivo es detectar genotipos que ofrezcan rendimientos altos y de calidad de forma estable en condiciones diversas, también desfavorables.
Cuando ese trabajo carece de recursos, la agencia advierte del riesgo de que descienda el potencial genético de los cultivos en las zonas de agricultura de riesgo, precisamente donde la resistencia varietal resulta más determinante y donde menos ha avanzado la sustitución de importaciones. Los expertos sectoriales citados en la publicación recomiendan mantener una estrategia equilibrada de compra de semilla en lugar de cambiar por completo a una única fuente.
Qué significa para proveedores y productores
Para las compañías internacionales de semillas, el dato del girasol supone la pérdida de una posición mayoritaria en un cultivo donde la tenían hace dos campañas, mientras la colza y la soja siguen abiertas: la agencia señala expresamente que las importaciones continúan en volúmenes que cubren la escasez de genotipos de alta productividad. Para productores y transformadores, la variable inmediata no es la disponibilidad de semilla sino su comportamiento. El giro hacia la genética nacional avanza más rápido que la infraestructura de ensayos capaz de confirmar cómo responden esos híbridos en las regiones difíciles, y es esa brecha —y no la cuota del 65 % en sí— la que traslada riesgo a la próxima siembra.