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Rusia recorta un 2% el arancel del trigo y más de un 30% el del maíz desde el 16 de septiembre

El arancel flotante de exportación del trigo ruso baja un 2%, hasta 1.146,3 rublos por tonelada, para el período del 16 al 22 de septiembre, mientras el del maíz cae de 898,1 a 617,5 rublos y la cebada sigue sin gravamen. El recorte llega con los precios internos en caída y las cotizaciones mundiales en máximos de tres años, y con la eliminación total de aranceles ya aprobada hasta el 31 de diciembre de 2026.

Rusia recorta un 2% el arancel del trigo y más de un 30% el del maíz desde el 16 de septiembre

Rusia reducirá el arancel de exportación del trigo para la semana del 16 al 22 de septiembre: la tasa baja un 2% y queda en 1.146,3 rublos por tonelada. El gravamen sobre el maíz cae con mucha más fuerza, de 898,1 a 617,5 rublos por tonelada, una caída superior al 30% en una sola semana. La tasa de la cebada se mantiene en cero.

Los nuevos niveles se calcularon a partir de precios indicativos de 227,5 dólares por tonelada de trigo, 187,1 dólares por tonelada de cebada y 217,3 dólares por tonelada de maíz, según Rambler Finance. El precio indicativo es un valor de referencia que las autoridades emplean para calcular impuestos y aranceles y se determina con los contratos de exportación registrados en la bolsa.

Los aranceles desde el 16 de septiembre

  • Trigo: 1.146,3 rublos por tonelada, un 2% menos que la semana anterior
  • Maíz: 617,5 rublos por tonelada frente a 898,1 rublos
  • Cebada: cero, sin cambios

Rusia es el mayor exportador mundial de trigo y, junto con Ucrania, concentra más de una cuarta parte de las exportaciones globales del cereal. Por eso el recálculo semanal del arancel ruso incide directamente en el precio de una parte considerable del trigo que circula en el comercio internacional y en el margen que los exportadores pueden ofrecer a los vendedores del mercado interno.

Cómo funciona el amortiguador cerealista

El amortiguador está vigente desde el 2 de junio de 2021. Combina aranceles flotantes de exportación con la devolución de lo recaudado a los productores agrícolas en forma de subsidios. Las tasas se fijan cada semana como el 70% de la diferencia entre un precio base y el precio indicativo. El precio base es actualmente de 18.000 rublos por tonelada de trigo y de 17.875 rublos por tonelada de cebada y maíz.

Como el gravamen es una proporción fija de esa diferencia, la magnitud de cada recorte muestra cuánto se ha acercado el precio indicativo al nivel base. La rebaja de 280,6 rublos en el maíz implica que la brecha se estrechó en torno a 400 rublos por tonelada en una semana. El ajuste del trigo, de unos 23 rublos por tonelada, apunta a un precio de exportación que apenas se ha movido.

Los precios internos caen mientras el mercado mundial sube

El 25 de agosto, Rambler Finance informó de que los precios del mercado interno ruso habían empezado a caer con rapidez por las restricciones a los embarques de exportación y los problemas logísticos en el transporte marítimo. En el sur del país, el trigo de tercera clase perdió 1.935 rublos hasta 11.717 rublos por tonelada, y el de cuarta clase cedió 2.815 rublos hasta 9.717. El maíz y la cebada también retrocedieron de forma significativa en las regiones centrales y el Volga.

Las referencias mundiales se movieron en sentido contrario. El 28 de agosto, las cotizaciones de trigo y maíz alcanzaron máximos de tres años ante las interrupciones de suministro: los futuros de trigo subieron un 3,1% hasta 784 centavos por bushel, con un avance del 12,1% en la semana y de más del 54,5% desde el inicio del año.

Aranceles cero aprobados hasta 2026

Los ajustes semanales pueden tener corta vida. La subcomisión aduanera ya aprobó eliminar los aranceles de exportación de trigo, cebada y maíz hasta el 31 de diciembre de 2026. La ministra de Agricultura, Oksana Lut, señaló que el ministerio espera la correspondiente resolución del Gobierno, aunque «en cualquier caso estas medidas regirán desde el 1 de septiembre».

Hasta que se publique esa resolución, los exportadores siguen pagando la tasa semanal y el arancel continúa situado entre el precio mundial y el que reciben los agricultores rusos. Su eliminación devolvería ese importe a la cadena exportadora en un momento de precios internos presionados y cotizaciones internacionales en máximos de varios años.

También cerraría el canal de financiación creado por el amortiguador: la recaudación se ha reciclado desde 2021 en subsidios para los productores agrícolas. Con qué se sustituye ese apoyo, y en qué condiciones, es la pregunta abierta para el sector cerealista ruso mientras el régimen de arancel cero siga vigente hasta finales de 2026.

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