Rusia prevé una cosecha de patata de unos 8 millones de toneladas en 2026
Rusia prevé cosechar unos 8 millones de toneladas de patata en 2026, menos que el año pasado pero dentro del promedio reciente. El suministro nacional seguiría siendo suficiente pese a las inundaciones en dos regiones, y unos 3 millones de toneladas se destinarán al procesamiento.
La cosecha se mantendría dentro del promedio reciente
La cosecha rusa de patata alcanzaría unos 8 millones de toneladas en 2026, según Алексей Красильников, director ejecutivo de la Unión de la Patata. En declaraciones a URA.RU, señaló que la producción probablemente será inferior a la del año pasado, aunque permanecerá dentro de los valores medios registrados en los últimos años.
La previsión apunta a una cosecha menor, pero no a una escasez nacional. El informe no ofrece una cifra comparable del año anterior, por lo que no permite calcular la magnitud exacta del descenso interanual. Para productores y compradores, la principal señal es que el volumen esperado continúa cerca de la norma reciente del mercado.
Los precios mayoristas rondan actualmente los 22–24 rublos por kilogramo, informó 360.ru. El nivel supera ligeramente al del año pasado, aunque Алексей Красильников considera que la variación no es crítica al tener en cuenta la inflación general y los costes de combustible. El rango actual refleja tanto las condiciones del mercado como el encarecimiento de los costes operativos.
Los envíos internos pueden compensar los daños por inundaciones
Las inundaciones causaron daños a explotaciones de patata en las regiones de Tiumén y Sverdlovsk. Sin embargo, no se espera un déficit porque la demanda de las zonas afectadas puede cubrirse con suministros procedentes de otras partes de Rusia.
La capacidad de redirigir patatas entre regiones productoras y consumidoras será fundamental para contener las interrupciones locales. La previsión nacional indica que el principal reto estará en la logística y la disponibilidad regional, no en una falta general de producto. El abastecimiento desde otras regiones rusas puede limitar el impacto de las inundaciones sobre los precios y los inventarios locales.
Los consumidores rusos gastan una media de 350–400 rublos mensuales por persona en patatas. Aunque representa un desembolso relativamente limitado para los hogares, las variaciones de los precios mayoristas son relevantes para minoristas, empresas de restauración y procesadores que compran grandes volúmenes.
Las importaciones y el procesamiento respaldan el equilibrio
Las importaciones cubren solo una parte de la oferta rusa y se concentran principalmente en abril, mayo y junio. Rusia importó unas 500.000 toneladas de patata durante el primer semestre de 2026, un volumen acorde con el promedio de la última década. Las compras exteriores mantienen así una función de ajuste estacional, sin sustituir a la cosecha nacional.
Este año se destinarán unos 3 millones de toneladas de patata al procesamiento para producir patatas fritas, chips, copos de patata y almidón. Los expertos del sector citados en el informe señalan que el procesamiento y las exportaciones alivian la presión sobre el mercado interno cuando existe sobreproducción. Con una cosecha próxima al promedio reciente, la capacidad industrial ofrece a los agricultores una salida adicional al mercado en fresco y reduce el riesgo de que un exceso de oferta presione los precios.