Rusia prevé arancel cero para trigo, cebada y maíz hasta finales de 2026
Rusia prevé reducir a cero los aranceles de exportación de trigo, cebada y maíz hasta el 31 de diciembre de 2026. Los gravámenes sobre el aceite y la harina de girasol quedarán limitados a sus niveles de agosto de 2026.
Los aranceles a los granos bajarán a cero
Rusia prevé reducir a cero los aranceles de exportación de trigo, cebada y maíz hasta el 31 de diciembre de 2026, suspendiendo temporalmente el mecanismo de gravámenes variables para los envíos de cereales. Una subcomisión gubernamental aprobó la medida como parte de un paquete de apoyo a los productores de granos y oleaginosas, según informó TASS.
El Ministerio de Desarrollo Económico indicó que la iniciativa fue presentada junto con el Ministerio de Agricultura ante la necesidad de reorganizar la logística exportadora. El Gobierno no comunicó objetivos de volumen, efectos presupuestarios previstos ni una estimación del ahorro que la medida temporal generará para los exportadores.
Los gravámenes al girasol tendrán un límite
Las autoridades han elegido otro enfoque para los productos de girasol. En lugar de eliminar sus aranceles, el Gobierno planea impedir que los gravámenes variables sobre el aceite y la harina de girasol superen sus niveles de agosto de 2026. Los límites serán de 7.748 rublos por tonelada para el aceite y 312 rublos por tonelada para la harina.
La decisión mantiene un coste sobre las exportaciones de productos de girasol, pero ofrece a procesadores y comerciantes un techo fijo hasta finales de año. El beneficio inmediato será mayor para los exportadores de granos, cuya tasa bajará a cero, que para los proveedores de aceite y harina de girasol, que seguirán pagando gravámenes.
Menores costes y condiciones más previsibles
El viceministro de Agricultura, Maxim Borovói, afirmó que las decisiones crearán condiciones operativas más previsibles durante la reorganización de la logística exportadora. Según el ministerio, el ajuste temporal busca reducir los costes de los participantes, respaldar la rentabilidad de la producción y mantener la estabilidad del suministro agrícola ruso. También pretende conservar la capacidad de los productores para vender en los mercados interior y exterior.
La eliminación de los aranceles a los granos suprime un coste directo asociado a las ventas internacionales. La medida puede mejorar la competitividad del trigo, la cebada y el maíz rusos cuando los costes logísticos y otros gastos lo permitan. Las empresas podrían dirigir más grano disponible hacia la exportación, aunque las fuentes no incluyen una previsión de volúmenes adicionales. El efecto sobre los precios internacionales dependerá, por tanto, de las cantidades que lleguen a los compradores extranjeros y no solo del cambio arancelario.
La decisión sobre el girasol aporta visibilidad de costes, pero no elimina la carga regulatoria. Procesadores y comerciantes podrán calcular sus operaciones con el límite de agosto, mientras los productores seguirán expuestos a la relación entre los precios internos, la demanda industrial y el retorno de la exportación. La diferencia entre el arancel cero para los granos y el tope aplicado al girasol también puede influir en las decisiones comerciales a corto plazo.
Las medidas son temporales y solo estarán vigentes hasta finales de 2026. Su impacto práctico dependerá del ritmo de la reorganización logística y de la capacidad de los exportadores para convertir los aranceles menores o fijos en envíos rentables. Hasta que haya datos de volúmenes, el efecto más claro será una reducción de los costes regulatorios y de la incertidumbre para el mercado ruso de granos y oleaginosas.