Rusia estudia suspender los aranceles a la exportación de trigo, cebada y maíz hasta 2026
El Ministerio de Agricultura ruso estudia una moratoria sobre los aranceles flotantes a la exportación de trigo, cebada y maíz hasta finales de 2026. La propuesta llega con restricciones logísticas en el mar Negro y un descenso del trigo ruso de exportación a 215 dólares por tonelada.
El ministerio estudia una suspensión temporal
El Ministerio de Agricultura de Rusia analiza una propuesta para suspender hasta finales de 2026 los aranceles flotantes a la exportación de trigo, cebada y maíz, informó Vesti el 25 de agosto. El medio citó a dos fuentes conocedoras del mercado de cereales que habían hablado con Vedomosti. La medida sigue en estudio y la información no precisó cuándo podría adoptarse una decisión.
Rusia aplica su mecanismo de aranceles flotantes a la exportación de cereales desde 2021. Su eliminación temporal reduciría la carga fiscal directa y permitiría a los operadores presentar ofertas más competitivas en los mercados internacionales. El resultado dependerá de los aranceles que se habrían aplicado, la disponibilidad de fletes y la capacidad de puertos y redes terrestres para absorber más volumen.
Las restricciones del mar Negro limitan los embarques
Según las fuentes citadas por Vedomosti, la iniciativa responde a las dificultades para sacar productos agrícolas por los puertos de la cuenca de los mares de Azov y Negro. Más del 70 % de las exportaciones rusas de cereales pasa por esos centros, por lo que cualquier interrupción regional restringe el acceso de productores y comerciantes a compradores internacionales.
Los precios mundiales del trigo han subido mayoritariamente tras el agravamiento de la situación en el mar Negro. Sin embargo, el precio de exportación del producto ruso bajó 6 dólares, hasta 215 dólares por tonelada, según Vesti. La divergencia muestra la presión sobre los vendedores rusos pese a la mayor firmeza del mercado mundial. La moratoria abarataría las ofertas, pero no eliminaría por sí sola los cuellos de botella logísticos ni los riesgos operativos del principal corredor exportador.
Unas ofertas rusas más baratas afectarían a otros orígenes que compiten por una demanda sensible al precio. El trigo recibiría la mayor atención por su peso en el comercio mundial, aunque la propuesta también incluye cebada y maíz. Los importadores podrían beneficiarse si los exportadores trasladan el ahorro arancelario al precio. Los proveedores rivales afrontarían presión en destinos donde los compradores pueden cambiar de origen sin grandes restricciones de calidad o transporte.
Ayudas al transporte y apoyo al mercado
Las autoridades también estudian medidas adicionales. Vedomosti informó de que podrían destinarse unos 10.000 millones de rublos a subvencionar el transporte ferroviario de productos agrícolas para exportación. La ayuda facilitaría el traslado desde las regiones productoras del interior, aunque la capacidad portuaria seguiría siendo determinante para los grandes volúmenes marítimos.
La ministra de Agricultura, Oksana Lut, había señalado que el Gobierno también valora intervenciones de compra de cereales para apoyar a los productores. Los créditos preferenciales podrían prorrogarse en las regiones con especiales dificultades para sacar las cosechas. Cada instrumento actúa sobre un punto distinto: los aranceles modifican la economía exportadora, las subvenciones reducen el coste logístico, las compras absorben oferta y la extensión de créditos alivia la presión financiera inmediata.
El excedente interno impulsa el debate
Ilya Bereznyuk, director general de Agro and Food Communications, declaró a Vesti que la supresión temporal de los aranceles podría reducir el desequilibrio entre el exceso de oferta interna y las limitadas posibilidades de exportación. También disminuiría la carga fiscal de los productores. La justificación de la moratoria es, por tanto, mejorar la rentabilidad exportadora mientras la capacidad logística continúa restringida.
El efecto mundial dependerá de que la política genere más embarques físicos y no solo mejores márgenes para los exportadores. Si la logística sigue siendo la principal restricción, el cambio en los flujos será limitado. Si las subvenciones ferroviarias y otras medidas liberan capacidad, el trigo, la cebada y el maíz rusos sin arancel podrán intensificar la competencia y presionar los precios en los mercados de destino accesibles.