Rumanía pierde más de 24.000 hectáreas de uva de mesa
La superficie rumana de uva de mesa cayó de más de 30.000 hectáreas en 1989 a unas 6.000 hectáreas en 2026, insuficientes para abastecer el mercado interno. Los productores también afrontan mayores costes de insumos y combustible mientras crece la preferencia por variedades sin semillas.
La superficie cae a unas 6.000 hectáreas
Rumanía ha perdido más de 24.000 hectáreas de uva de mesa en menos de cuatro décadas, reduciendo su capacidad para abastecer el mercado nacional. Según Observatorul Prahovean, el país tenía más de 30.000 hectáreas dedicadas a este cultivo en 1989, frente a solo unas 6.000 hectáreas en 2026.
La superficie restante no permite producir toda la uva que necesitan los consumidores rumanos, señaló Cristina Fabian, asesora del Ministerio de Agricultura. Fabian afirmó que es necesario apoyar a los agricultores para evitar importaciones masivas de uva de mesa, aunque el desarrollo de nuevas medidas también requiere interés e iniciativa por parte de los productores.
La contracción plantea una ecuación comercial cada vez más difícil. Rumanía recurre a las importaciones para cubrir su déficit de oferta, mientras los agricultores locales denuncian costes crecientes y problemas para comercializar sus cosechas. Esta combinación reduce el incentivo para establecer nuevas plantaciones, pese a que la producción nacional continúa por debajo del consumo.
Los costes presionan a los productores
La cosecha presentada en el concurso de uva de mesa de Valea Călugărească ofrece una muestra de la producción comercial actual. El ingeniero hortícola Ionuț Dobrinoiu gestiona una plantación de 20 hectáreas y participó con la variedad Moldova. Su explotación produjo este año aproximadamente 25 toneladas por hectárea. Consideró bueno el rendimiento, pero advirtió que el cultivo resulta cada año más difícil por el encarecimiento de los insumos y el combustible y por una demanda aparentemente más débil.
La inversión privada ha modernizado, no obstante, una parte del sector. Constantin Badea, director de ADI Ținutul Vinului Prahova, indicó que los fondos europeos ayudaron a financiar la replantación de viñedos, plantaciones de calidad y tecnología moderna. A su juicio, las autoridades deben actuar ahora con mayor determinación. El reto consiste en ampliar la capacidad nacional sin ignorar las presiones comerciales que ya soportan los agricultores activos.
Las variedades sin semillas ganan terreno
La XI edición del concurso y exposición de uva de mesa de Valea Călugărească, celebrada el 10 de septiembre, reunió a más de 26 productores y entidades de investigación de varias zonas vitícolas rumanas. Los organizadores recibieron 113 muestras, evaluadas a ciegas e identificadas únicamente mediante números. El evento fue organizado por el Instituto de Investigación y Desarrollo para la Viticultura y la Vinificación de Valea Călugărească y la Academia de Ciencias Agrícolas y Forestales Gheorghe Ionescu-Șișești, junto con la Sociedad Rumana de Horticultores.
Las muestras también evidenciaron el cambio de preferencias del consumidor. Ion Marin, director del instituto de Valea Călugărească, señaló que las variedades internacionales sin semillas, incluidas las estadounidenses, están atrayendo interés precisamente por carecer de semillas. Aunque Rumanía cuenta con variedades propias consolidadas como Victoria, el concurso mostró que los agricultores deben responder a un mercado cada vez más orientado hacia la uva sin semillas.
Radu Cristian, productor de Săhăteni, en el condado de Buzău, obtuvo el primer puesto de la categoría sin semillas con la variedad Avatar. El resultado subraya dos tareas conectadas: recuperar parte de la superficie perdida desde 1989 y seleccionar variedades capaces de competir por la demanda minorista actual. Plantar más no resolverá por sí solo el déficit si los productores no pueden controlar los costes ni vender las variedades que buscan los consumidores.