Las restricciones portuarias de Irán amenazan la cosecha de 200.000 toneladas de manzana
Oshnavieh prevé cosechar más de 200.000 toneladas de manzanas, un 20 % más que el año pasado, pero la debilidad de la demanda y las trabas a la exportación presionan los precios mayoristas. Los elevados costes de producción y almacenamiento afectan a los agricultores, mientras la campaña de dos meses sostiene al menos 4.000 empleos temporales.
Más producción y menor acceso a los mercados
Los productores de Oshnavieh, en el noroeste de Irán, han comenzado a recoger una cosecha de manzana que superará las 200.000 toneladas, según Kurdistan24. El clima favorable y el buen manejo de los huertos elevaron la producción un 20 % frente al año pasado, pero el mayor volumen llega cuando se debilita la demanda interna y los exportadores tienen dificultades para acceder a sus mercados exteriores habituales.
El condado cuenta con más de 11.000 hectáreas de manzanos. Predominan las variedades rojas y amarillas, junto con una manzana local de color rojo oscuro conocida como “Khouni”. Las manzanas de Oshnavieh se han comercializado tradicionalmente en Irán y se han exportado a Turquía, Irak, la Región del Kurdistán y los países del Golfo.
El acceso a esos destinos es ahora menos seguro. Kurdistan24 informó de restricciones marítimas y de especulaciones sobre interrupciones en los puertos y las rutas marítimas iraníes. Los agricultores temen que una paralización prolongada cierre la ventana estacional de venta en el Golfo y deje más fruta inmovilizada en cámaras frigoríficas.
Los precios bajan y almacenar cuesta más
El aumento de la oferta coincide con una escasez de compradores. Kurdistan24, que cita a las autoridades agrícolas de Oshnavieh, señaló que los precios mayoristas de la manzana en los mercados hortofrutícolas habían caído un 8 % por el exceso de oferta y el descenso de la demanda. Los comerciantes nacionales también compran con cautela porque la presión sobre las finanzas familiares limita el consumo.
Los productores deben elegir entre vender inmediatamente en un mercado débil o almacenar la fruta hasta el invierno o la primavera. Oshnavieh dispone de unas 50 instalaciones frigoríficas con capacidad para más de 120.000 toneladas de manzanas. Esa infraestructura permite retrasar las ventas, pero los agricultores tendrían que pagar al menos tres o cuatro meses de almacenamiento, un coste que podría eliminar el beneficio final.
La red frigorífica tampoco puede absorber toda la cosecha. Alrededor de 40.000 toneladas tendrán que destinarse al mercado interno a precios bajos. Parte de la fruta ya cae bajo los árboles, mientras los productores denuncian fuertes aumentos en el coste de los insumos, incluidos pesticidas y productos fitosanitarios. Por tanto, el incremento del volumen no garantiza mayores ingresos.
La presión alcanza a los trabajadores temporales
La recolección comienza cada año en el primer mes del otoño y dura aproximadamente dos meses. Genera empleo directo para al menos 4.000 trabajadores locales y jornaleros procedentes de otras ciudades de la zona de Mukriyan. Sin embargo, el aumento del coste de la vida y los bajos salarios netos han provocado descontento.
El recolector Morad Ghaderian declaró a Kurdistan24 que el jornal está fijado en 2,5 millones de tomanes. De esa cantidad, 500.000 tomanes se destinan al capataz y al transporte, por lo que el trabajador recibe 2 millones de tomanes por una jornada de trabajo físico exigente.
Los productores de la provincia de Urmia han pedido a los organismos públicos que faciliten la exportación de las manzanas que exceden el consumo interno. Un acceso más rápido a los países vecinos y a los mercados del Golfo podría aliviar la presión sobre los precios mayoristas y reducir la necesidad de almacenamiento. Sin esas salidas, el aumento productivo del 20 % puede intensificar la competencia entre agricultores, recortar sus márgenes y limitar el beneficio de la cosecha para miles de trabajadores temporales y para la industria frigorífica local.