República Dominicana pide a EEUU aceptar su protección al arroz bajo el DR-CAFTA
República Dominicana defiende un arancel del 99 % al arroz estadounidense que supere una cuota libre de impuestos de 23.300 toneladas. El presidente Luis Abinader sostiene que debilitar la industria arrocera nacional perjudicaría a los productores dominicanos y también iría contra los intereses de Estados Unidos.
El arroz ocupa el centro de la negociación bilateral
El Gobierno dominicano intenta convencer a Washington de que debilitar la industria arrocera del país también iría contra los intereses estadounidenses, mientras ambos gobiernos negocian sus condiciones de comercio agrícola. El presidente Luis Abinader afirmó que el arroz se ha convertido en un punto importante de las conversaciones arancelarias y que su administración seguirá protegiendo el sector por su peso en la economía dominicana, según informó Diario Libre.
Durante la clausura del XXVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana, Abinader defendió el derecho del país a proteger las industrias consideradas de interés nacional. Según el mandatario, la posición oficial busca favorecer tanto a productores y agricultores como al conjunto de la población dominicana.
La cuota arancelaria enfrenta a los dos gobiernos
La disputa surge tras concluir el plazo establecido en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, o DR-CAFTA, para liberalizar el comercio de arroz. Estados Unidos sostiene que su arroz debería entrar al mercado dominicano libre de aranceles desde enero de 2025. El Gobierno de Abinader optó, en cambio, por mantener la protección de la producción nacional.
El Decreto 693-24 permite importar sin aranceles hasta 23.300 toneladas métricas de arroz procedente de Estados Unidos. Las compras que excedan ese volumen pagan una tasa del 99 %. Washington considera que la medida incumple los compromisos dominicanos bajo el DR-CAFTA, mientras Santo Domingo la presenta como una protección necesaria para una industria nacional estratégica. Las negociaciones afectan, por tanto, tanto al acceso de los proveedores estadounidenses como al margen de actuación que conserva el Gobierno dominicano dentro del tratado comercial.
La producción local pesa en la economía y la seguridad alimentaria
El cultivo de arroz representa más del 20 % del valor bruto de la producción agropecuaria dominicana, según Diario Libre. Su cadena productiva sostiene más de 250.000 empleos directos e indirectos, por lo que cualquier cambio en las condiciones de importación tendría consecuencias para agricultores, procesadores, trabajadores agrícolas y distribuidores. Abinader también vinculó la capacidad productiva nacional con la seguridad alimentaria y recordó el papel de los productores locales durante la pandemia de COVID-19, cuando las disrupciones internacionales afectaron la producción y el abastecimiento.
El Gobierno acompaña la protección arancelaria con planes para modernizar la agricultura. Abinader señaló que los programas desarrollados con el Ministerio de Agricultura pretenden ampliar la mecanización y elevar la eficiencia y la productividad a corto, medio y largo plazo. Las iniciativas también buscan reducir de forma significativa la necesidad de mano de obra extranjera en el campo. Entre las demás prioridades figuran la formación de técnicos y especialistas, la investigación, el acceso al agua, la cooperación entre el Estado, las universidades y los productores, y la creación de oportunidades para que los jóvenes se incorporen a las profesiones agrícolas. Para los participantes del mercado arrocero, el resultado de las conversaciones determinará si se mantienen la cuota actual y el elevado arancel fuera de cuota o si los exportadores estadounidenses obtienen un acceso más amplio. También pondrá a prueba la capacidad de ambos gobiernos para conciliar las obligaciones del DR-CAFTA con el objetivo dominicano de preservar su capacidad productiva.