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Las reglas de envases de la UE obligan a rediseñar formatos de hostelería desde el 12 de agosto

El Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases entra en vigor el 12 de agosto e inicia una revisión gradual del diseño, la reutilización y la reciclabilidad. Algunas monodosis desaparecerán progresivamente y, desde 2030, los envases que no alcancen los niveles mínimos de reciclabilidad quedarán fuera del mercado.

Las reglas de envases de la UE obligan a rediseñar formatos de hostelería desde el 12 de agosto

La UE inicia una reforma de largo plazo

El nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases de la Unión Europea, conocido como PPWR, entra en vigor el 12 de agosto e inicia una transformación de varios años en el diseño, la fabricación y la gestión de los envases. Según La Opinión de Murcia, sus principales exigencias se desplegarán progresivamente hasta 2030 y 2035, lo que concede tiempo a los fabricantes para sustituir formatos y adaptar procesos productivos.

La norma busca reducir el impacto ambiental de los envases, fomentar su reutilización y elevar la reciclabilidad de los productos comercializados en la UE. Uno de los hitos centrales llegará en 2030, cuando los envases deberán alcanzar los niveles mínimos de reciclabilidad establecidos por las reglas europeas para poder seguir en el mercado.

El cumplimiento se convierte así en una condición de acceso al mercado y no solo en una obligación de gestión de residuos. Los envases que no alcancen los umbrales exigidos dejarán de poder venderse. Los productores tendrán que revisar materiales, dimensiones y sistemas de fabricación con suficiente antelación.

Las monodosis se retirarán progresivamente

La hostelería y la restauración quedarán directamente expuestas a la desaparición gradual de algunas monodosis utilizadas en hoteles y otros establecimientos. El cambio no será inmediato y la fuente no señala una fecha única para retirar todos los formatos de condimentos o alimentos. La aplicación dependerá del calendario del reglamento y de posteriores actos delegados y de ejecución.

Esos actos definirán cómo se medirá la reciclabilidad y qué requisitos técnicos deberá cumplir cada categoría de envase. Hasta que se completen, los proveedores tendrán que preparar sus rediseños dentro de un marco técnico todavía abierto. Juan Carlos Arranz, gerente de Ecoembes en la Región de Murcia, explicó a La Opinión de Murcia que las empresas deben comenzar a prepararse ahora, aunque la transformación completa no sea inmediata.

Para los fabricantes, la adaptación puede exigir mucho más que sustituir un material por otro. Algunos formatos deberán eliminarse, mientras que otros necesitarán nuevos diseños o cambios en procesos completos de producción. Los restaurantes, hoteles y distribuidores también tendrán que buscar alternativas de dosificación o servicio cuando desaparezcan las porciones individuales.

Los pequeños proveedores afrontan más presión

Las grandes compañías llevan años aplicando estrategias de sostenibilidad, pero la transición puede ser más difícil para las pequeñas y medianas empresas. Ecoembes afirma que las acompaña con asesoramiento técnico, formación y herramientas para evaluar el comportamiento ambiental de los envases. Su centro de innovación Circular Lab estudia el ciclo de vida completo, desde el diseño hasta el reciclaje.

La exposición es especialmente relevante en la Región de Murcia, donde la agricultura y la industria alimentaria son motores económicos y cientos de empresas están vinculadas al envasado. Ecoembes trabaja con 571 empresas adheridas en la región. Murcia recicló el pasado año 47.193 toneladas de envases domésticos, con una tasa del 78,3%, y superó los objetivos legales para materiales como papel y cartón, acero, aluminio, plástico y madera.

Etiquetado común y acceso más estricto

El PPWR también contempla pictogramas comunes en los envases y contenedores de toda Europa para indicar dónde debe depositarse cada residuo. España ya cuenta con un sistema de colores bastante homogéneo, mientras que las prácticas varían en otros países europeos.

Los tapones unidos a las botellas, la reducción del plástico, la incorporación obligatoria de material reciclado y la retirada de determinados artículos de un solo uso anticipan la dirección del cambio. Productores y proveedores de hostelería deben identificar ahora los formatos con baja reciclabilidad y decidir si pueden rediseñarlos a un coste viable antes de que el cumplimiento determine su acceso al mercado europeo.

Análisis completo del mercado

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