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El reglamento europeo de envases se aplica desde el 12 de agosto y transforma el negocio de las cápsulas de café

El reglamento de la Unión Europea sobre envases y residuos de envases (PPWR) entra en aplicación el 12 de agosto y sustituye la directiva de 1994 por una norma única para los 27 Estados miembros. Las cápsulas de café monodosis figuran entre los productos más expuestos por su mezcla de materiales, su formato pequeño y el poso húmedo. El diario AS informó de la fecha y de lo que supone para los compradores en España.

El reglamento europeo de envases se aplica desde el 12 de agosto y transforma el negocio de las cápsulas de café

El reglamento de la Unión Europea sobre envases y residuos de envases, conocido por sus siglas PPWR, entra en aplicación el 12 de agosto. Las cápsulas de café monodosis están entre los productos de consumo afectados de forma más directa. El diario AS informó de que el reglamento empieza a aplicarse ese día y de que los compradores de cápsulas en España verán las consecuencias en el lineal.

De directiva a reglamento

El PPWR sustituye a la directiva de envases y residuos de envases que ordena el mercado europeo desde 1994. El cambio de forma jurídica es en sí mismo el cambio de fondo: un reglamento se aplica de manera directa e idéntica en los 27 Estados miembros, sin transposición nacional. Los fabricantes que hasta ahora lidiaban con definiciones nacionales divergentes de reciclabilidad, sistemas de depósito propios y etiquetados distintos pasan a trabajar con un único texto. Las obligaciones entran de forma escalonada, con plazos que llegan hasta 2040.

El 12 de agosto en sí trae poca sustancia. El reglamento fija objetivos vinculantes de reducción de residuos de envases del 5% en 2030, del 10% en 2035 y del 15% en 2040, medidos por habitante respecto a 2018. Desde 2030, todos los envases comercializados en la UE deberán ser reciclables conforme a criterios armonizados de diseño para el reciclaje, los envases de plástico deberán incorporar porcentajes mínimos de material reciclado y varios formatos de plástico de un solo uso quedan prohibidos. Los envases colectivos, de transporte y de comercio electrónico tendrán un límite del 50% de espacio vacío. El etiquetado armonizado que indica al consumidor en qué contenedor depositar el envase se incorpora después de la fecha de aplicación.

Por qué las cápsulas están expuestas

La cápsula es un objeto incómodo para cualquier sistema de reciclaje. Cada unidad pesa unos pocos gramos y combina un cuerpo de aluminio o plástico, una tapa de sellado, un filtro y poso de café húmedo. Los objetos pequeños, de materiales mezclados y con contaminación orgánica son precisamente los que se escapan a los separadores ópticos de las plantas de clasificación, y buena parte del volumen acaba en la fracción resto al margen de lo que haga el consumidor.

Las cápsulas compostables son la vía alternativa. El reglamento permite a los Estados miembros exigir que los envases monodosis de café y té sean compostables, una opción que solo funciona donde existe recogida separada de biorresiduos. El resultado es que un mismo formato vendido en el mercado único puede afrontar requisitos de fin de vida distintos de un país a otro.

Qué cambia a lo largo de la cadena

  • Tostadores y envasadores por contrato: los cuerpos de cápsula, las tapas y las capas barrera deben recualificarse frente a los criterios de diseño para el reciclaje, y las líneas de llenado están ajustadas a una geometría concreta.
  • Proveedores de materiales: la demanda se desplaza hacia el aluminio y los polímeros monomaterial y hacia resinas y fibras compostables certificadas.
  • Importadores y exportadores: lo determinante es la puesta en el mercado de la UE, de modo que los tostadores de fuera del bloque que envían cápsulas a Europa quedan sujetos a los mismos criterios.
  • Distribución y marca propia: las gamas de marca blanca las fabrican envasadores con márgenes estrechos, y el coste del rediseño recae ahí en primer lugar.
  • Gestores de residuos y ayuntamientos: la recogida separada de biorresiduos decide si el formato compostable es una solución o un impropio.

Para el consumidor los cambios visibles son graduales: instrucciones de separación más claras en el envase y, con el tiempo, cápsulas de un solo material o certificadas para compostaje industrial. AS presenta el cambio para los compradores españoles como una transformación de lo que encontrarán en el lineal, no como una prohibición inmediata de los productos que hoy se venden.

Plazos por delante del detalle

Buena parte del detalle técnico sigue en normas de desarrollo que la Comisión Europea aún no ha completado, incluidos los criterios de diseño para el reciclaje que determinarán si una cápsula concreta se considera reciclable. Los fabricantes comprometen así capital en plataformas de envase años antes de que el estándar esté escrito por completo. En un sector donde un cuerpo de cápsula nuevo implica utillaje nuevo, equipos de llenado nuevos y compatibilidad con máquinas instaladas en millones de hogares, esa secuencia es el principal riesgo comercial.

Análisis completo del mercado

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