La recuperación del trigo reduce las importaciones del norte de África y presiona al sur
La producción de trigo del norte de África aumentaría en 5,7 millones de toneladas en 2026/27, permitiendo una reducción casi equivalente de las importaciones. África subsahariana seguirá expuesta al suministro exterior ante el aumento del consumo y los problemas logísticos en el mar Negro.
Las cosechas del norte de África reducen las compras externas
El mercado africano de trigo avanza en dos direcciones: la mejora de las cosechas reduce la demanda importadora en el norte, mientras el crecimiento del consumo mantiene la presión al sur del Sáhara. Le360, citando el informe Grain: World Markets and Trade del Departamento de Agricultura de Estados Unidos publicado el 12 de agosto de 2026, señala que la producción norteafricana aumentaría de 17,4 millones de toneladas en 2025/26 a 23,1 millones de toneladas en 2026/27. El incremento de 5,7 millones de toneladas responde principalmente a mejores lluvias y a la recuperación tras la sequía, sobre todo en Marruecos y Argelia.
Las importaciones regionales caerían de 35,1 millones de toneladas a 29,3 millones, una reducción de 5,8 millones de toneladas. El aumento de la producción interna compensaría así casi por completo el descenso previsto de las compras exteriores. La dependencia importadora del norte de África bajaría de alrededor del 73% en 2025/26 al 60% en 2026/27, aunque un nuevo cambio meteorológico podría revertir rápidamente la mejora.
Marruecos concentra buena parte del giro. Su cosecha de trigo se estima en 7,5 millones de toneladas para 2026/27, frente a 3,5 millones de toneladas en la campaña anterior. Se trata todavía de una previsión, no de un resultado definitivo. Las importaciones marroquíes disminuirían de 6,54 millones de toneladas a 3,7 millones, lo que aliviaría la factura cerealista del reino si se confirma la estimación productiva.
Egipto y Argelia aún necesitan grandes volúmenes
Egipto, el mayor importador africano de trigo, compraría 13 millones de toneladas en 2026/27 después de una revisión a la baja de 500.000 toneladas. El USDA atribuyó el ajuste a una cosecha abundante y unas existencias iniciales más elevadas. La producción egipcia aumentaría de 9,2 millones de toneladas a 10 millones, pero el país continúa dependiendo estructuralmente de las importaciones y soportando el coste fiscal de los subsidios al pan.
Las importaciones de Argelia para 2025/26 fueron revisadas a la baja en 300.000 toneladas, hasta 9 millones, mientras que para 2026/27 se prevén compras de 8,5 millones de toneladas. El consumo, sin embargo, alcanzaría 12,575 millones de toneladas. Las cifras muestran una reducción moderada de las compras exteriores, no la desaparición de su considerable déficit de suministro.
Los compradores subsaharianos afrontan más riesgo de suministro
Al sur del Sáhara, las importaciones permanecerían casi estables en 32,8 millones de toneladas en 2026/27, frente a 32,9 millones un año antes. La producción local solo subiría de 9,7 millones de toneladas a 10,2 millones, mientras el consumo crecería de 41,3 millones a 42,6 millones. Nigeria importaría 6,2 millones de toneladas y Sudán 2,8 millones, sin cambios en ambos casos. La estimación de Kenia para 2025/26 aumentó en 225.000 toneladas, hasta 3,125 millones, reflejando la presión de la demanda regional.
Esta dependencia se encarece con el deterioro de la logística del mar Negro. Le360, basándose en el informe del USDA, indica que la intensificación de las hostilidades entre Rusia y Ucrania desde mediados de julio ha afectado a los embarques, especialmente desde los puertos del mar de Azov. La previsión de exportaciones rusas para 2026/27 se redujo en 1,5 millones de toneladas, hasta 46 millones, y la de Ucrania en 1 millón, hasta 13,5 millones. El trigo ruso cotizaba FOB a 224 dólares por tonelada, frente a 262 dólares para la Unión Europea, 292 dólares para Canadá y 321 dólares para Estados Unidos. Desde julio, los precios europeos subieron 25 dólares por tonelada, los canadienses 20 dólares y los estadounidenses 26 dólares. Los retrasos del cereal ruso más barato podrían obligar a los importadores africanos a buscar orígenes más caros, elevando la factura alimentaria de Nigeria, Sudán y Kenia.