Porcicultores de Panamá buscan mercados externos tras récord de sacrificio
Panamá sacrificó un récord de 696.268 cerdos en 2025, pero el menor poder adquisitivo y la competencia de otras proteínas limitaron la demanda. Los productores afirman que la caída del precio en granja no llegó al consumidor y piden certificar plantas exportadoras.
El sacrificio récord supera la absorción del mercado
La industria porcina de Panamá tiene dificultades para colocar una producción creciente después de que el sacrificio alcanzara un récord de 696.268 cabezas en 2025, un 5,0% más que el año anterior. Infobae informó, a partir de indicadores de la Asociación Nacional de Porcinocultores, Anapor, que la producción nacional siguió aumentando mientras se debilitaban los ingresos de las granjas.
Anapor califica de extraordinario el ritmo de expansión, pero sostiene que la oferta creció más rápido que el poder adquisitivo del consumidor panameño. También se intensificó la competencia de otras proteínas animales. El mercado recibe así más cerdos sin que las explotaciones que los criaron obtengan mayores ingresos.
La presión resulta significativa porque Panamá ya registra el mayor consumo per cápita de carne de cerdo de Centroamérica. El consumo anual alcanza 20,8 kilogramos por persona, una cifra que sitúa al país entre los mercados de mayor ingesta del continente americano. Ni siquiera esa demanda relativamente sólida ha absorbido la mayor disponibilidad en condiciones que los productores consideren sostenibles.
Baja el precio en granja, pero no en el comercio
Según Infobae, Panamá produjo 58.428 toneladas de carne de cerdo durante 2025. Las importaciones de productos porcinos añadieron otras 32.828 toneladas a la oferta. Las cifras abarcan categorías diferentes y no deben interpretarse como un balance directo de producción, pero juntas muestran el considerable volumen que circula por la cadena porcina nacional.
Anapor afirma que los precios recibidos por los porcicultores cayeron de manera significativa durante la parte final del año. La asociación asegura que la reducción no llegó a los supermercados: los consumidores siguieron pagando precios iguales o superiores a los de meses anteriores. Los productores recibieron menos por cada animal sin una disminución equivalente del precio final de la carne.
El gremio identifica la brecha entre el precio de origen y el minorista como el centro de la disputa. A su juicio, el problema no consiste únicamente en cuánto produce o importa Panamá, sino en cómo se fijan y transmiten los precios entre granjas, procesadores, distribuidores y comercios. El mecanismo actual reduce los márgenes del productor sin estimular el consumo mediante precios más bajos.
La certificación exportadora se vuelve prioritaria
Los productores piden al Gobierno panameño retomar las medidas destinadas a abrir mercados internacionales. Su solicitud inmediata es certificar las plantas de exportación. Sin la autorización sanitaria necesaria, sostiene Anapor, Panamá no puede vender carne de cerdo a compradores extranjeros y las granjas permanecen muy dependientes de la demanda interna.
El acceso a mercados externos podría ofrecer a procesadores y productores una salida para el volumen que el mercado local no absorbe a precios aceptables. Anapor considera que exportar excedentes aliviaría la presión sobre el primer eslabón de la cadena y diversificaría los destinos de venta. Las fuentes no identifican posibles países compradores, volúmenes previstos ni un calendario para certificar las plantas.
La certificación por sí sola no resolvería las objeciones del gremio al sistema interno de precios. La competitividad exportadora también dependerá del cumplimiento sanitario, la capacidad de procesamiento, la logística y los precios disponibles en los mercados de destino. Aun así, el acceso exterior daría al sector una alternativa a vender toda su producción mediante una cadena nacional donde, según los productores, la caída en origen no beneficia al consumidor.
Los indicadores de 2025 dibujan, por tanto, un panorama mixto: sacrificio récord, consumo per cápita elevado y una presencia considerable de producto nacional e importado, junto con menores retornos para las granjas. El reto inmediato no es criar más cerdos, sino encontrar compradores adicionales y mejorar la transmisión de precios dentro de la cadena nacional.