La peste porcina africana regresa a Alemania mientras Serbia sacrifica más de 11.000 cerdos
Alemania ha confirmado su primer caso de peste porcina africana en más de un año, en un jabalí de Brandeburgo, según eurocarne.com. Serbia ha iniciado el sacrificio de más de 11.000 cerdos y la República Dominicana registra nuevos casos, lo que eleva el riesgo de vetos a la importación de carne de cerdo.
Nuevos brotes en tres países
Alemania ha confirmado un nuevo caso de peste porcina africana (PPA) en un jabalí hallado en el estado oriental de Brandeburgo, según la publicación sectorial eurocarne.com. La detección es la primera registrada en el país en más de un año y pone fin a un periodo sin nuevas infecciones, lo que vuelve a inquietar a los socios comerciales que habían empezado a relajar las restricciones sobre la carne de cerdo alemana.
El caso alemán no es aislado. Según eurocarne.com, Serbia ha iniciado el sacrificio de más de 11.000 cerdos para frenar la enfermedad, mientras que también se han registrado nuevos casos en la República Dominicana. Los brotes casi simultáneos en dos continentes subrayan lo difícil que sigue siendo contener el virus, incluso en regiones que habían controlado brotes anteriores.
Por qué la enfermedad altera el comercio porcino
La peste porcina africana es muy contagiosa y casi siempre mortal en cerdos domésticos y jabalíes, aunque no supone riesgo para la salud humana ni es un problema de seguridad alimentaria. No existe una vacuna comercial de amplia disponibilidad, por lo que el control sigue dependiendo del sacrificio de animales infectados y expuestos, las restricciones de movimiento y las zonas de vigilancia. Como el virus se propaga tanto por animales vivos como por productos contaminados, los países importadores suelen suspender las compras de las zonas afectadas en cuanto se confirma un caso.
Para los operadores, el efecto inmediato es una pérdida repentina de acceso al mercado. Un solo caso confirmado puede bastar para que un tercer país cierre su frontera a toda una región —o, en algunos casos, a todo un país—, con independencia de lo localizado que sea el brote. Precisamente esa incertidumbre explica por qué los exportadores siguen tan de cerca cada nueva detección.
La exposición de Alemania como gran exportador
Alemania es uno de los mayores productores y exportadores de carne de cerdo de Europa, lo que hace que cualquier regreso de la PPA sea comercialmente delicado. El país había trabajado antes para demostrar que sus brotes se limitaban a zonas definidas, lo que permitió a algunos socios reanudar el comercio bajo el principio de regionalización, que restringe los vetos a las áreas afectadas en lugar de a todo el país. Una nueva detección tras más de un año sin casos pone a prueba ese acuerdo y podría llevar a los compradores a reimponer o ampliar restricciones sobre el producto alemán.
La ubicación importa. Brandeburgo limita con Polonia y se encuentra en el corredor por el que la PPA ha avanzado repetidamente hacia el oeste a través de las poblaciones de jabalíes, lo que convierte la vigilancia y la contención en la frontera en una prioridad.
Qué deben vigilar importadores y exportadores
Para los importadores, la cuestión clave es la oferta. Las restricciones sobre la carne de cerdo de orígenes afectados reducen la disponibilidad y tienden a desplazar la demanda hacia proveedores certificados como libres de la enfermedad. Para los exportadores de Alemania y Serbia, la prioridad es convencer a los socios comerciales de aplicar la regionalización en lugar de vetos generalizados, de modo que la producción no afectada pueda seguir circulando. La situación en la República Dominicana, donde la PPA persiste en el Caribe desde su regreso a la región, recuerda de nuevo que el virus, una vez establecido, es lento y costoso de eliminar.