La pera BRS Áurea de Brasil plantea un nuevo desafío para los proveedores argentinos
La pera BRS Áurea de Embrapa combina rendimientos potenciales de 25-30 toneladas por hectárea, cosecha temprana y adaptación al sur de Brasil. Su desempeño comercial todavía no está probado, pero una mayor producción local podría elevar gradualmente la competencia para Argentina en su principal mercado de exportación.
Una variedad diseñada para el sur de Brasil
El desarrollo de la pera BRS Áurea en Brasil introduce un nuevo factor de largo plazo para los productores y exportadores del Alto Valle argentino. La variedad, creada por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, Embrapa, promete buena productividad, cosecha temprana y adaptación al clima del sur brasileño. Según LM Neuquén, todavía no representa una amenaza comercial concreta, pero puede respaldar los esfuerzos de Brasil para reducir su dependencia de las peras importadas.
Embrapa cruzó la pera asiática Hosui con la variedad europea Abate Fetel en 2006, en Vacaria, Rio Grande do Sul. Tras casi dos décadas de selección, evaluación agronómica y validación en distintos ambientes productivos, BRS Áurea fue incorporada en mayo de 2025 al Registro Nacional de Cultivares de Brasil.
La variedad está recomendada para regiones que acumulen entre 400 y 600 horas invernales por debajo de 7,2°C. Determinadas zonas frutícolas del sur de Brasil cumplen ese requisito y ahora disponen de genética adaptada localmente para un cultivo que no ha alcanzado una producción nacional significativa.
Cosecha temprana y capacidad de conservación
En las regiones evaluadas de Rio Grande do Sul, BRS Áurea alcanzó rendimientos potenciales de 25-30 toneladas por hectárea. La cosecha se concentra principalmente entre el 5 y el 20 de enero, mientras que el ciclo desde plena floración hasta madurez dura alrededor de 106 días. Ese calendario permitiría adelantar la entrada de fruta brasileña y ampliar la ventana comercial de la oferta nacional.
Los frutos son uniformes, de tamaño mediano a grande y pesan entre 145 y 190 gramos. Al madurar, la piel pasa del amarillo anaranjado al dorado, y la pulpa es blanca, crujiente y jugosa. Las pruebas también mostraron resistencia a la entomosporiosis y menor susceptibilidad a la mosca de la fruta que la pera Rocha, una variedad importada y comercializada en Brasil.
El comportamiento poscosecha puede ser decisivo para que la variedad supere la fase experimental. La fruta mantuvo buena calidad de consumo después de 90 días de almacenamiento refrigerado a 0,5°C, seguidos por siete días a 20°C. En atmósfera controlada, las peras almacenadas hasta 165 días a 0,5°C conservaron una mayor firmeza después de salir de la cámara.
Una prueba competitiva de largo plazo para Argentina
Brasil aún depende de las importaciones de pera y LM Neuquén describe su producción nacional como prácticamente nula. Al mismo tiempo, es el principal destino de las peras del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Un aumento sostenido de la oferta brasileña podría reducir la necesidad de importaciones, presionar los precios en algunos momentos de la temporada y elevar las exigencias de calidad, condición y continuidad del suministro.
El efecto comercial sigue siendo incierto. Los rendimientos experimentales no prueban cómo funcionará la variedad en montes de gran escala. Su futuro dependerá de la superficie plantada, los resultados fuera de los ensayos, la aceptación del consumidor y la capacidad de Embrapa y los productores privados para acelerar el desarrollo de nuevas plantaciones. La amplia demanda interna brasileña mantendrá por ahora la necesidad de fruta importada.
Para los proveedores argentinos, la industria brasileña de la manzana ofrece un antecedente relevante. Durante la década de 1980, el crecimiento de la producción local desplazó progresivamente importaciones, incluidas las procedentes de Argentina. BRS Áurea no implica que ese resultado sea inminente para las peras, pero incentiva al Alto Valle a reforzar productividad, sanidad, conservación, logística y diferenciación comercial, además de buscar otros destinos. El alcance real de la competencia solo quedará claro cuando existan datos sobre superficie comercial y rendimientos de los montes.