Molineros y productores de Panamá chocan por el riesgo arrocero de El Niño
Los molinos arroceros de Panamá piden un comité interinstitucional ante la amenaza de El Niño para las cosechas de 2026 y 2027. Los productores sostienen que los inventarios, las importaciones aprobadas y 29.500 hectáreas sembradas garantizan el abastecimiento.
Los molinos piden una evaluación conjunta del riesgo
Los molineros y productores de arroz de Panamá mantienen posiciones opuestas sobre si El Niño representa una amenaza inmediata para el abastecimiento nacional. La Asociación Nacional de Molineros de Arroz de Panamá, ANALMO, pidió al Gobierno crear de inmediato un comité técnico intersectorial para evaluar los riesgos. Los productores responden que el inventario físico, las importaciones aprobadas y la cosecha que empieza a entrar al mercado son suficientes para cubrir la demanda.
Según La Estrella de Panamá, ANALMO quiere que participen el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el Instituto de Mercadeo Agropecuario, el Instituto de Seguro Agropecuario y el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá. El gremio industrial afirma que el estrés hídrico está afectando la siembra en zonas como Coclé y amenaza las cosechas de 2026 y 2027.
El instituto meteorológico informó al Consejo de Gabinete que existe una probabilidad del 95% de que El Niño mantenga una intensidad fuerte durante 2026. Las lluvias podrían disminuir hasta un 55% y el episodio podría prolongarse hasta el primer trimestre de 2027. El arroz es el principal alimento de la dieta panameña, por lo que cualquier impacto sobre la disponibilidad y los precios tiene alcance nacional.
Los productores destacan existencias e importaciones
La Federación de Asociaciones de Productores de Arroz y Granos de Panamá, Fapagrap, sostiene que las decisiones deben basarse en datos de inventarios y producción. La Prensa informó que la disponibilidad total al 19 de junio, incluidos el inventario físico y las importaciones pendientes, era de 4.221.842,58 quintales. Frente a un consumo mensual estimado en 779.000 quintales, la federación calcula que el volumen cubrirá la demanda hasta el 28 de noviembre de 2026, incluso sin contar la nueva cosecha.
La Estrella presentó el total como unos 4,2 millones de quintales. El desglose comprende 2,62 millones de quintales de inventario físico, 214.000 quintales del contingente ordinario de la Organización Mundial del Comercio, 786.000 quintales aprobados por la Cadena Agroalimentaria y 600.000 quintales que importará el Instituto de Mercadeo Agropecuario. La Prensa informó por separado que este año ingresarán 940.000 quintales bajo los contingentes del Tratado de Promoción Comercial y la OMC, además del contingente extraordinario de 786.000 quintales y los 600.000 quintales del instituto.
La nueva cosecha condiciona el debate importador
Fapagrap indicó que entre abril y la primera mitad de julio se sembraron 29.500 hectáreas: 4.500 en abril, 10.000 en mayo, 7.500 en junio y otras 7.500 durante la primera quincena de julio. Con un rendimiento conservador de 90 quintales por hectárea, la federación proyecta una producción de 2.655.000 quintales de arroz en cáscara. Omar Spiegel, presidente de Fapagrap, también dijo a La Estrella que los primeros cortes registraron más de 100 quintales por hectárea.
El arroz necesita aproximadamente 120 días desde la siembra hasta la cosecha. Fapagrap espera que las plantaciones de abril empiecen a llegar al mercado a finales de julio; las de mayo, durante agosto; las de junio, en septiembre y octubre; y las de la primera mitad de julio, en octubre y la primera quincena de noviembre. La entrada gradual sustituirá los inventarios consumidos durante esos meses.
La disputa se concentra ahora en la autorización de importaciones adicionales durante el segundo semestre. Spiegel dijo a La Prensa que no hacen falta más compras extraordinarias por ahora, porque podrían saturar el mercado al coincidir con la cosecha nacional y reducir los precios pagados a los agricultores. Explicó que la Cadena Agroalimentaria revisa periódicamente las existencias y suele decidir las importaciones con tres o cuatro meses de anticipación. Una necesidad adicional para 2027 debería evaluarse después de conocer los resultados de la cosecha. La Prensa consultó al Ministerio de Desarrollo Agropecuario sobre las proyecciones, el impacto productivo y nuevas importaciones, pero no había recibido respuesta al cierre de su edición.