Oishii Farm amplía la producción de fresas en interiores y prepara su entrada en Japón
Oishii Farm afirma haber logrado una producción masiva y estable de fresas mediante polinización con abejas y control preciso del entorno. Tras inaugurar una gran instalación en Nueva Jersey en 2024, la empresa prevé iniciar la producción y las ventas en Japón en 2026.
El cultivo controlado supera la fase piloto
La estadounidense Oishii Farm afirma ser la primera empresa que logra una producción masiva y estable de fresas dentro de una fábrica vegetal. Según la publicación japonesa de sostenibilidad Alterna, el sistema combina la polinización natural con abejas y el control preciso de temperatura, humedad, luz, concentración de dióxido de carbono y circulación del aire. La polinización era el principal obstáculo técnico porque el entorno debe favorecer simultáneamente el crecimiento de las plantas y la actividad de las abejas.
La empresa fue fundada por el emprendedor japonés Hiroki Koga. Mientras estudiaba en California en 2015, Koga vivió restricciones al lavado de automóviles por la escasez de agua, una experiencia que mostró la vulnerabilidad de la producción convencional ante la falta de recursos. Por otra parte, las fresas importadas desde Japón recibieron una valoración positiva de chefs Michelin estadounidenses. Su posterior incorporación a restaurantes Michelin y Whole Foods confirmó la demanda comercial de fruta prémium en Estados Unidos.
La planta de Nueva Jersey amplía la distribución
Oishii Farm puso en marcha en Nueva Jersey, en 2024, una instalación que Alterna describe como una de las mayores granjas interiores de fresas del mundo. Sus productos ya se venden en 18 estados de Estados Unidos y una provincia canadiense, mientras que alrededor del 20 % de los restaurantes con estrella Michelin de Nueva York utiliza sus fresas. Estos clientes sitúan el negocio en el segmento prémium, donde la regularidad del sabor y la calidad puede compensar las mayores necesidades de capital y energía del cultivo en entornos controlados.
Producir cerca de los principales mercados de consumo permite reducir las distancias de transporte y la exposición a interrupciones causadas por el clima. La empresa cultiva sin pesticidas químicos y puede suministrar fruta durante todo el año. Estas ventajas son relevantes para la fresa, un producto perecedero, sensible a los daños durante la manipulación y sujeto a variaciones estacionales. Sin embargo, la fuente no aporta cifras de volumen, costes operativos, consumo energético o precios minoristas, por lo que todavía no puede evaluarse la rentabilidad de reproducir el modelo a gran escala.
Entrada en Japón y soluciones llave en mano
Oishii Farm comenzó sus actividades de investigación y desarrollo en Japón en 2025 y ha decidido iniciar allí la producción y las ventas en 2026. Un centro de innovación abierta creado en agosto en Hamura, Tokio, investiga variedades para fábricas vegetales, técnicas de cultivo, automatización industrial y control ambiental mediante inteligencia artificial. Más de 50 organizaciones, incluida NTT, asistieron a la inauguración, según Alterna.
La empresa captó 24.000 millones de yenes en una ronda Series C en mayo de 2026, con lo que su financiación acumulada alcanzó 52.500 millones de yenes. El apoyo de Japan's Decarbonization Partners, una organización respaldada por el Ministerio de Medio Ambiente, también contribuyó a atraer inversión privada. Oishii Farm planea colaborar ahora con fabricantes japoneses para desarrollar sistemas llave en mano que integren horticultura protegida y tecnología industrial. La dirección estima que la producción alimentaria independiente del clima podría contribuir a crear una industria sostenible de 200 billones de yenes. Esa cifra expresa la ambición de mercado de la compañía, no ingresos declarados por fresas ni capacidad contratada; la viabilidad comercial dependerá de que la automatización permita producir de forma fiable y con costes competitivos.