Molini Popolari Riuniti abre en Toscana su primer molino fuera de Umbría
Molini Popolari Riuniti ha iniciado la gestión del Molino San Matteo en Castelfiorentino, su primera planta productiva fuera de Umbría. La instalación puede producir 120.000 quintales de harina al año y conecta a más de 100 agricultores toscanos con Cerealia y Unicoop Firenze.
Primera planta productiva fuera de Umbría
Molini Popolari Riuniti ha inaugurado el Molino San Matteo en Castelfiorentino, cerca de Florencia. Es la primera planta que la cooperativa agraria gestiona directamente fuera de su región de origen, Umbría. La instalación comenzó a trabajar con la cosecha de 2026 y proporciona al grupo una presencia directa en el mercado de harinas de Toscana.
El proyecto reúne a Molini Popolari Riuniti, la cooperativa de consumo Unicoop Firenze y Cerealia, filial panificadora propiedad al 100% de esta última. Molini Popolari Riuniti gestiona el molino y aporta más de 70 años de experiencia en selección de cereales, molienda y control de calidad. Según Rai News, la cooperativa actual nació en 2001 de la fusión entre Molino Popolare Altotiberino y Molino Popolare di Ellera.
La instalación se encuentra junto a la planta de Cerealia, productora de pan, pizza, focaccia y otros productos de panadería frescos y congelados. La molienda queda así incorporada directamente a un complejo panificador existente, lo que acorta el recorrido físico entre la recepción del trigo, la producción de harina y su transformación industrial.
Capacidad anual de 120.000 quintales
La Nazione informa de que el Molino San Matteo está diseñado para producir 120.000 quintales de harina al año. Funcionará siete días por semana durante 20 horas diarias y podrá alcanzar 600 quintales en las jornadas de máxima actividad. Cerca del 70% de su operación atenderá a la cadena toscana integrada. Molini Popolari Riuniti podrá destinar la capacidad restante a trabajos ajenos a la alianza.
El molino seleccionará, almacenará y molturará trigo blando suministrado por más de 100 agricultores. Según La Nazione, el área de aprovisionamiento comprende las provincias de Florencia, Grosseto, Pisa y Siena, además de Valdichiana. Maquinaria moderna y clasificadores ópticos permitirán seleccionar los lotes y mantener la trazabilidad durante el proceso de molienda.
Unicoop Firenze afirma que el trigo asignado a la cadena integrada será 100% toscano, cultivado sin glifosato y procesado conforme a una norma de residuo cero. La harina abastecerá a Cerealia y a 29 tiendas de Unicoop Firenze dotadas de secciones de producción propia. Estos establecimientos la emplearán para elaborar pan y otros productos de panadería.
Una cadena regional cerrada
Los socios presentan el proyecto como un sistema del campo a la mesa: los agricultores entregan el trigo localmente, Molini Popolari Riuniti se encarga de la selección y la molienda, Cerealia convierte la harina en productos terminados y Unicoop Firenze aporta el canal minorista. Según Unicoop Firenze, el acuerdo busca ofrecer seguridad alimentaria certificada, trazabilidad completa y una remuneración justa para los productores locales.
Para Molini Popolari Riuniti, la planta amplía tanto la base de abastecimiento como su presencia industrial. La cooperativa agrupa a más de 3.000 productores y opera en molienda de trigo blando, pienso sin organismos modificados genéticamente, aceite de oliva, vino y panificación. La entrada en Toscana crea una salida específica para el trigo blando regional, mientras que el 30% de actividad no comprometido permite captar otros clientes o programas de suministro.
El proyecto no ha comunicado el coste de la inversión, los precios de la harina, la fórmula de pago a los agricultores ni los volúmenes previstos por provincia. Su relevancia comercial se apoya por ahora en la capacidad declarada, la demanda comprometida de Cerealia y 29 tiendas, y el acceso directo a más de 100 explotaciones. Para los productores toscanos, el molino supone otro destino local para el trigo que cumpla los requisitos. Para los socios, ubicar juntas la molienda y la panificación reduce etapas de manipulación y refuerza el control del origen y la calidad.