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Moldavia aumenta su producción de hortalizas, pero mantiene la dependencia importadora

Moldavia produjo 282.000 toneladas de hortalizas en 2025, un 13% más, aunque la oferta nacional cubrió solo cerca del 85% de la demanda. La autosuficiencia de patata se mantuvo en el 65% pese al aumento productivo del 10%.

Moldavia aumenta su producción de hortalizas, pero mantiene la dependencia importadora

El aumento de la producción no elimina el déficit

Moldavia elevó su producción nacional de hortalizas un 13% en 2025, hasta 282.000 toneladas, según EastFruit, que cita a Moldova1 y datos de la Oficina Nacional de Estadística de Moldavia. El crecimiento reforzó la oferta local, pero no bastó para cubrir todo el consumo del país.

La tasa de autosuficiencia en hortalizas se situó en torno al 85%. Por tanto, Moldavia siguió dependiendo del producto extranjero incluso después de un incremento de dos dígitos en la producción nacional. Las cifras reflejan una brecha persistente entre las cosechas de las explotaciones moldavas y las necesidades de los consumidores y la industria alimentaria.

Las importaciones de hortalizas aumentaron un 16%, hasta 84.400 toneladas. EastFruit relacionó este avance con la insuficiencia de la oferta interna. Para los agricultores, los datos muestran que todavía hay margen para ampliar la producción local, mientras que los importadores conservan un papel importante en el abastecimiento.

La dependencia es mayor en la patata

El desequilibrio fue más acusado en la patata. Moldavia produjo 148.600 toneladas en 2025, un 10% más que en el periodo anterior. Sin embargo, la cosecha nacional cubrió solo el 65% de las necesidades del país, lo que supone una dependencia importadora notablemente superior a la del conjunto de las hortalizas.

La combinación de una producción creciente y una autosuficiencia relativamente baja indica que las mayores cosechas aún no han cerrado el déficit de patata. Los productores nacionales compiten en un mercado donde el producto importado sigue siendo necesario, mientras que los comerciantes deben complementar la cosecha local con compras en el exterior.

Para procesadores, minoristas y compradores mayoristas, el nivel del 65% señala una exposición continuada a las condiciones de suministro internacionales. La disponibilidad de patata en Moldavia dependerá tanto de la cosecha nacional como de la capacidad de los importadores para obtener producto en mercados extranjeros.

La producción de fruta ofrece el panorama opuesto

La situación fue muy distinta en el sector de frutas, bayas y frutos secos. La producción conjunta de estas categorías alcanzó en 2025 un volumen equivalente a 1,7 veces las necesidades internas, generando un excedente importante para su comercialización fuera del país.

Este contraste divide el sector hortofrutícola moldavo en dos segmentos. Las hortalizas, especialmente la patata, requieren importaciones para cubrir el consumo, mientras que las frutas, bayas y frutos secos generan volúmenes destinados a mercados de exportación. Las prioridades comerciales de productores y operadores varían así según el cultivo.

Los datos de 2025 muestran que el crecimiento productivo mejoró el suministro nacional de hortalizas sin lograr la autosuficiencia completa. Reducir la brecha exigirá una mayor disponibilidad local, mientras que el reto del sector frutícola consiste en colocar sus excedentes en mercados exteriores. Mientras se mantenga este equilibrio, las importaciones seguirán siendo esenciales para el suministro moldavo de hortalizas y patatas.

Análisis completo del mercado

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