El mercado de granos de Chile se mantiene estable pese a las lluvias y el riesgo en el mar Negro
El mercado chileno de granos mantiene una estabilidad general, aunque las lluvias invernales retrasaron las siembras de trigo y avena. Los riesgos de navegación en el mar Negro también elevan los costos de flete y seguros del maíz importado desde Argentina, Paraguay y Estados Unidos.
La oferta mundial conserva un equilibrio general
La producción mundial de cereales se mantendría estable en la temporada 2026/27, aunque las alteraciones climáticas y las tensiones en las rutas marítimas complican el panorama para productores y compradores chilenos. La evaluación figura en el Boletín Cereales N.º 8 de agosto de 2026, elaborado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS), según informó La Tribuna.
El término de la cosecha de trigo en el hemisferio norte aporta mayor certeza sobre los volúmenes disponibles. La atención pasa ahora a las cosechas de maíz de fin de año y al ciclo de siembras en Chile. La SNA y el CAS señalaron que la demanda sostenida de alimentos seguirá ofreciendo mercado a los productores eficientes, aunque los productos agrícolas en su conjunto no forman parte de los bienes escasos.
Las lluvias retrasan la siembra de trigo
El clima representa el riesgo más inmediato para los agricultores chilenos. La Red Agrometeorológica del INIA registró al 20 de agosto de 2026 precipitaciones acumuladas de 55,3 milímetros en Copiapó y 171,7 milímetros en La Serena, más de un 50 % sobre los niveles comparables de 2024 y 2025. Valparaíso acumuló 411,0 milímetros y Biobío, 1.082,4 milímetros. Más al sur, Los Ríos registró 1.779,8 milímetros y Los Lagos, 851,8 milímetros, aunque en esas regiones las lluvias permanecieron por debajo de años anteriores.
Los modelos predictivos citados por La Tribuna apuntan a una primavera lluviosa. Las precipitaciones de julio ya dificultaron las labores agrícolas y aplazaron las siembras intermedias y primaverales de trigo. Las inundaciones provocaron pérdidas menores de plantas, pero los retrasos podrían reducir la superficie total cultivada. El riesgo también alcanza a la cosecha de trigo de la zona central, que comienza en diciembre, por lo que el acceso a los campos y el desarrollo de los cultivos serán variables relevantes para los procesadores que buscan grano nacional.
El trigo se recupera y la logística del maíz se encarece
Los futuros internacionales del trigo mostraron volatilidad. Después de caer el 29 de junio en la Bolsa de Chicago, las cotizaciones se recuperaron hacia finales de agosto. El informe WASDE del Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyectó una producción mundial de trigo de 819,3 millones de toneladas para 2026/27, un 3 % menos que la estimación anterior de 843,8 millones de toneladas, tras los recortes para la Unión Europea y Estados Unidos. La Tribuna indicó que la proyección estadounidense era la menor en 56 años. El consumo mundial se estimó en 826,3 millones de toneladas y las existencias finales, en 273,2 millones.
En Chile, la molinería está buscando trigo almacenado. Los futuros del maíz, en cambio, no acompañaron el alza del trigo y continúan por debajo de los niveles de finales de 2025. Las acciones bélicas entre Rusia y Ucrania en torno al Bósforo generan incertidumbre para la navegación mercante. Este paso de 30 kilómetros conecta el mar Negro con el Mediterráneo. El riesgo eleva los fletes y las primas de seguro y lleva a los compradores a evaluar orígenes alternativos.
Las importaciones cubren el maíz y se retrasa la avena
WASDE proyectó una producción mundial de maíz de 1.298,9 millones de toneladas y un consumo de 1.323,0 millones de toneladas en 2026/27, lo que configura una oferta más ajustada, aunque todavía equilibrada. La actividad chilena se concentra en importaciones desde Argentina, Paraguay y Estados Unidos, mientras que las compras locales a precios de cosecha han sido escasas. Los importadores quedan así expuestos a cambios en la logística marítima incluso cuando los futuros internacionales siguen relativamente débiles.
Para la avena, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyectó una producción de 23,3 millones de toneladas y un consumo de 23,5 millones. La industria chilena procesa avena de calidad alimentaria orientada principalmente a la exportación, a diferencia de la avena forrajera que siguen los mercados de futuros. Las siembras locales de julio y agosto sufrieron retrasos, y la SNA y el CAS advirtieron que sembrar fuera del período habitual puede provocar fuertes pérdidas de rendimiento. La industria se reunirá en Pucón del 17 al 20 de noviembre para la Conferencia Mundial de Avena OAT 2026, que se celebrará por primera vez en América Latina y mostrará las ventajas productivas del sur de Chile.