Más de 1.000 granjas avícolas con licencia paradas en Hama, Siria, por el coste del pienso y la energía
Más de 1.000 naves avícolas con licencia de la provincia de Hama han dejado de operar tras las pérdidas causadas por los costes de pienso, combustible, electricidad y sanidad animal, informa la agencia Hawar News. Siguen en producción más de 1.600. Siria suspendió las importaciones avícolas el 9 de junio y reabrió la entrada de pollo vivo el 31 de agosto.
Más de 1.000 naves avícolas con licencia de la provincia siria de Hama y su entorno rural han quedado fuera de servicio, informa la agencia Hawar News. Las pérdidas acumuladas por los costes de pienso, combustible, electricidad, medicamentos, vacunas y salarios obligaron a los ganaderos a dejar de meter nuevas camadas.
Según el seguimiento de los corresponsales de la agencia en Hama y sus zonas rurales, siguen operativas más de 1.600 naves con licencia, además de más de 160 instalaciones sin licencia. Una fuente de la dirección de agricultura de Hama señaló que la oleada de cierres está ligada a las pérdidas sufridas por los productores, sobre todo durante mayo y junio.
El pienso y la energía superan al precio de venta
Los productores explicaron a la agencia que el precio de venta del pollo no cubre, en algunas fases del ciclo productivo, el coste real de la cría. El pienso es la partida más pesada: según ganaderos de Hama, el kilo cuesta unas 7.500 libras sirias y cada ave consume cerca de cuatro kilogramos hasta alcanzar el peso de sacrificio, a lo que se suman vacunas, medicamentos, energía, transporte y mano de obra.
Los precios de las materias primas para pienso recogidos por los corresponsales de la agencia muestran diferencias notables según el mercado y la fuente de suministro:
- maíz amarillo: entre 14.200 y 15.000 libras sirias por tonelada
- harina de soja con 44 por ciento de proteína: entre 24.000 y 25.000 libras sirias por tonelada
- carne de pollo en el comercio minorista: entre 350 y 450 nuevas libras sirias por kilogramo
Los precios minoristas variaron ligeramente entre provincias, condicionados por el volumen de oferta, los costes de producción y el movimiento de la demanda. Los cortes de luz añaden otra carga: un productor explicó que los apagones obligan a los titulares de las naves a poner en marcha generadores y pidió asegurar los insumos de cría y la energía a precios que permitan continuar. Con un ciclo productivo de unos 40 a 50 días y sin visibilidad sobre el precio de venta al final, los pequeños operadores han dejado de introducir nuevos lotes.
La política de importación giró dos veces en tres meses
El Comité Nacional de Importación y Exportación suspendió el 9 de junio, hasta nuevo aviso, la importación de pollo de engorde y de pollitos de puesta y de carne, en una decisión que, según dijo, buscaba proteger la producción nacional, apoyar a los productores y preservar la estabilidad del proceso productivo. El 31 de agosto el Ministerio de Agricultura volvió a permitir la importación de pollo vivo para cubrir las necesidades del mercado interno y contribuir a estabilizar los precios, que habían subido al caer los volúmenes de producción ofertados y reducirse el número de productores activos.
Los envíos de pollo vivo importados de Turquía empezaron a entrar en Siria a comienzos de septiembre por el paso fronterizo de Al-Rai, sometidos a inspección sanitaria y de control. Fadel Hach Hashem, director del Establecimiento General de Avicultura, describió entonces la medida como forzosa y temporal hasta la recuperación de la producción local, y subrayó que las partidas quedarían bajo control sanitario. La fuente de la dirección de agricultura de Hama indicó que el mayor consumo en las zonas costeras y orientales elevó la demanda de pollo, lo que llevó a las autoridades a autorizar la entrada de aves vivas para equilibrar oferta y demanda, con expectativas de un aumento de la producción en el próximo periodo.
Un mecanismo de precios todavía en construcción
El Ministerio de Agricultura anunció el 30 de junio la preparación de un estudio detallado de los costes de producción en todos los eslabones de la cadena de valor avícola, con el objetivo de fijar un precio orientativo que equilibre los intereses de productores y consumidores, junto con trabajos para ordenar el sector y garantizar la disponibilidad de productos avícolas y huevo de mesa. En una reunión con avicultores y organismos competentes, el ministerio también discutió un precio indicativo para la carne de pollo basado en el coste real de producción, además de mecanismos de regulación del mercado y un margen de beneficio que sostenga la actividad.
El 13 de agosto la Dirección de Protección del Consumidor y Seguridad Alimentaria obligó a avicultores y titulares de mataderos a cumplir la referencia de precios emitida por la Unión de Avicultores, e insistió en la circulación de facturas desde la propia granja, pasando por los mataderos, hasta los puntos finales de venta.
Los productores reclaman una revisión de los mecanismos de importación: la entrada de partidas de pollo vivo puede aumentar la oferta y bajar los precios a corto plazo, pero puede presionar al productor local si coincide con un repunte de la producción interna y con la vuelta al trabajo de las naves paradas. Sus demandas se centran en apoyo a la energía y al pienso, control de los precios de los insumos, ordenación de los canales de comercialización y límites al monopolio, para que las naves locales sigan operando y el consumidor mantenga acceso al producto a precios razonables.