Las importaciones de patata de Marruecos marcan un récord de 12.000 toneladas tras las inundaciones
Marruecos importó más de 12.000 toneladas de patata fresca de consumo entre julio de 2025 y junio de 2026, un récord provocado por las inundaciones en la cuenca del Loukkos, en el norte del país. Países Bajos, Francia y Bélgica cubrieron los envíos en plena sobreoferta europea, con precios cercanos a cero.
Marruecos importó más de 12.000 toneladas de patata fresca de consumo entre julio de 2025 y junio de 2026, el mayor volumen registrado en el país, después de que las inundaciones invernales destruyeran parte de la cosecha del norte. Según datos de EastFruit citados por infomediaire.net, la cifra supera en un 50 % el conjunto de las importaciones de las cinco campañas anteriores y equivale a 2,4 veces el récord previo, establecido en la campaña 2008/2009. Consonews.ma publica las mismas cifras. La comparación muestra hasta qué punto la patata importada es marginal en el abastecimiento marroquí: una sola campaña superó cinco anteriores juntas.
Las inundaciones en la cuenca del Loukkos redujeron la oferta nacional
El origen está en las fuertes lluvias e inundaciones de enero y febrero de 2026 en las principales zonas productoras del norte de Marruecos, sobre todo en la cuenca del Loukkos. Los campos quedaron anegados y varias explotaciones perdieron la totalidad de su cosecha, según infomediaire.net, lo que redujo con fuerza el volumen disponible en el mercado interior. El Loukkos es una de las principales zonas productoras del norte para el segmento de consumo en fresco, y sus pérdidas dejaron a los operadores sin producto local suficiente hasta la siguiente recolección.
Las compras se concentraron en abril y mayo
Las importaciones empezaron a subir con claridad en marzo de 2026 y alcanzaron su máximo en abril y mayo. Solo esos dos meses concentraron cerca del 80 % del total de la campaña, informa consonews.ma. Las compras se moderaron después, con la llegada de la nueva cosecha nacional a partir de mayo. El perfil confirma el carácter compensatorio de los flujos: los envíos cubrieron un hueco de unos tres meses, no abrieron un canal de suministro permanente.
El negocio fue para los expedidores neerlandeses, franceses y belgas
Los proveedores europeos cubrieron prácticamente todo el comercio, con el reparto que recogen ambos medios:
- Países Bajos: más de la mitad del volumen importado
- Francia: cerca de un tercio
- Bélgica: el resto
La ventana coincidió con un fuerte excedente en el mercado europeo. Los sobrantes neerlandeses se estimaban en 500.000 toneladas y los precios de la patata en el mercado libre habían entrado en terreno negativo. En Bélgica los precios estaban próximos a cero. En Francia, los precios en origen de abril fueron más de un 20 % inferiores a los del mismo mes del año anterior. Para quien mantenía existencias sin vender a esos niveles, un destino solvente en el norte de África justificaba el flete.
Un episodio meteorológico, no una nueva ruta comercial
El récord fue posible por la combinación de escasez en Marruecos y sobreoferta en Europa, y ambas partes de la ecuación son temporales. 12.000 toneladas resultan marginales frente a las 500.000 toneladas de excedente solo neerlandés, de modo que los envíos apenas sostuvieron los precios europeos ni aliviaron el exceso de existencias. Para Marruecos, la campaña mostró con qué rapidez una inundación localizada convierte en importador a un mercado en fresco básicamente autosuficiente, y hasta qué punto el coste de ese cambio depende del estado de los inventarios europeos en el momento en que se abre el hueco. Con las mismas pérdidas en una campaña europea ajustada, esas mismas 12.000 toneladas habrían tenido un precio muy distinto.
La pregunta inmediata para el mercado es el estado del cultivo ya plantado en las zonas afectadas del norte. Los flujos de 2025/2026 terminaron con la llegada de las nuevas cosechas en mayo: una campaña normal en el Loukkos devolvería las importaciones marroquíes a su nivel marginal habitual, mientras que nuevos daños volverían a llevar a los compradores al mercado europeo, esta vez sin la garantía de encontrar allí un excedente de 500.000 toneladas.