Los altos precios del ovino español y de la carne brasileña frenan las importaciones marroquíes
Marruecos suspendió el arancel de importación sobre ovinos vivos y sobre carne de bovino, ovino, caprino y camélidos mediante un proyecto de decreto aprobado el 22 de julio, pero los volúmenes importados siguen siendo modestos. Los operadores señalan los precios elevados del ovino en España, la carne congelada brasileña y el IVA que sigue gravando las importaciones. El cordero ronda los 170 dírhams por kilogramo en el mercado interno.
Las importaciones marroquíes de ovinos vivos y de carne roja siguen siendo limitadas pese a la eliminación de los aranceles, y los operadores lo atribuyen a los altos precios del ganado en España, a la carne brasileña cara y al impuesto sobre el valor añadido que continúa aplicándose a las importaciones, según madar21.com. El resultado es que la escasez interna persiste y los precios al público no bajan.
La suspensión arancelaria aún no mueve volúmenes
El Gobierno marroquí aprobó el 22 de julio un proyecto de decreto que suspende el cobro del arancel de importación sobre ovinos domésticos vivos y sobre la carne de animales domésticos de las especies bovina, ovina, caprina y camélida. El mismo texto modifica el arancel aplicado a los despojos de esas especies.
Mohamed Jebli, presidente de la Federación Marroquí de Actores del Sector Ganadero, declaró a madar21.com que “las cifras siguen siendo modestas en lo que respecta a la importación de carne roja, pese a la apertura de las importaciones”. Afirmó que el verdadero problema de los importadores de ovinos y carne roja hoy es el coste de los animales en los mercados donde compran, no el acceso al mercado marroquí.
España y Brasil fijan el precio de compra
Jebli precisó que el problema de precios se plantea en los mercados españoles para la compra de ovinos y en el mercado brasileño para la carne roja congelada. Otra información sobre el comercio marroquí indicaba que las importaciones de ganado se están ralentizando sobre todo por las importantes subidas de precios registradas en varios mercados europeos.
Esos factores, según Jebli, han marcado el ritmo de las importaciones de carne roja y ovinos desde el exterior y han mantenido altos los precios en el mercado interno. Señaló que las cantidades disponibles hoy en Marruecos no cubren las necesidades de los consumidores ni hacen bajar los precios, de modo que el alivio arancelario no se percibe en el punto de venta.
- Cordero: cerca de 170 dírhams por kilogramo en el mercado marroquí
- Vacuno: entre 100 y 140 dírhams por kilogramo
- Suspensión arancelaria aprobada el 22 de julio para ovinos vivos y carne bovina, ovina, caprina y de camélidos, con modificación del arancel sobre despojos
El IVA sigue pesando sobre los importadores
Los operadores sostienen que la aplicación continuada del IVA a las importaciones de carne roja y ovinos frena su actividad. Jebli afirmó que el impuesto es elevado y agrava la carga de los inversores en la importación de carne roja y ovinos, justo cuando los precios de compra en origen ya están tensionados.
Al mismo tiempo reconoció su lógica fiscal: el gravamen es un mecanismo para proteger la producción nacional y al agricultor marroquí frente a la competencia extranjera. Por otra parte, argumentó, la importación es en sí misma una herramienta para reducir la dependencia de la cabaña nacional y contribuir así a su reconstitución.
Los precios minoristas siguen altos
El alivio arancelario se decidió en un contexto social marcado por la carestía de la carne roja en todas sus categorías en los mercados marroquíes. El cordero se ha acercado a los 170 dírhams por kilogramo, mientras que el vacuno se vende entre 100 y 140 dírhams por kilogramo, según madar21.com.
Para los exportadores de España y Brasil, la situación descrita por los importadores marroquíes se traduce en precios firmes en origen y no en un salto de envíos al norte de África impulsado por la demanda. Para los compradores marroquíes, un arancel cero no cierra por sí solo la brecha entre el coste de compra en el exterior y lo que puede absorber el mercado mayorista interno mientras se aplique el IVA y los precios de origen se mantengan en los niveles actuales. La posición de la federación une las dos caras de la política: las importaciones sirven para aliviar una cabaña nacional que aún debe reconstituirse, mientras que su tratamiento fiscal busca proteger a los productores de esa misma cabaña.