Manisa inicia la campaña de tomate seco para 91 mercados de exportación
La cosecha y el secado al sol de tomate han comenzado en la provincia turca de Manisa, con envíos previstos a 91 países. El coste de producción alcanza 150-160 liras turcas por kilogramo, mientras la superficie ha bajado de 40.000-50.000 a 15.000 decares.
Comienzan la cosecha y el secado
Manisa, uno de los principales centros turcos de producción de tomate seco, ha iniciado la cosecha y el secado al sol. Según Hürriyet, la recolección comenzó la semana pasada y los tomates extendidos en los campos de la llanura de Gediz ya se preparan para su procesamiento y envío a 91 países, principalmente a mercados europeos.
El proceso sigue requiriendo mucha mano de obra. Los trabajadores cortan uno por uno los tomates cosechados y los colocan en zonas de secado al aire libre. Después de aplicar sal, permanecen al sol durante aproximadamente una semana. A continuación, se trasladan a plantas donde se clasifican, procesan y envasan para la exportación.
La actividad estacional conecta a agricultores, trabajadores del campo y procesadores con una amplia base de compradores extranjeros. Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido figuran entre los principales mercados señalados por los productores locales, junto con otros destinos europeos. Según la cámara agrícola local, la demanda es especialmente intensa en invierno, cuando los consumidores europeos buscan tomate secado al sol mediante métodos naturales.
La superficie disminuye con fuerza
El inicio del procesamiento coincide con una reducción considerable de la superficie de tomate en la zona de Saruhanlı. Aydoğan Okur, presidente de la Cámara de Agricultura de Saruhanlı, declaró a Hürriyet que el distrito cuenta actualmente con unas 15.000 decares de cultivo. En años anteriores, la superficie alcanzó entre 40.000 y 50.000 decares.
Del total de este año, unas 10.000 decares corresponden a tomate destinado a pasta y 5.000 decares a variedades para secado. Okur atribuyó la contracción al aumento de los costes de los insumos y a las difíciles condiciones del mercado. La menor superficie reduce la base de materia prima disponible para los procesadores y podría limitar las compras de los exportadores si la demanda exterior se mantiene firme.
La elaboración de tomate seco también consume un volumen elevado de producto fresco. Se necesitan aproximadamente 12-13 kilogramos de tomate fresco para obtener 1 kilogramo de tomate seco. Esta relación convierte el precio en campo en un componente decisivo del coste final de los procesadores y aumenta la exposición del sector a los cambios en la oferta de tomate fresco.
Los costes presionan los márgenes
El tomate fresco cuesta actualmente cerca de 5 liras turcas por kilogramo en campo, según Okur. Al sumar tomate, sal, mano de obra y gastos de las zonas de secado, producir 1 kilogramo de tomate seco cuesta aproximadamente 150-160 liras turcas. La disponibilidad de trabajadores y el clima durante la semana de secado también influyen en la operación, aunque no se facilitaron cifras separadas para estos factores.
Okur indicó que en años anteriores el tomate seco se vendía a 80-100 liras turcas por kilogramo. Para que los productores eviten pérdidas esta campaña, estima que el precio debe alcanzar al menos 180-200 liras turcas por kilogramo. La diferencia entre los precios históricos de venta y los costes actuales muestra la presión que soportan agricultores y procesadores antes de que el producto llegue a los mercados de exportación.
La presencia en 91 países proporciona a los proveedores una cartera diversificada de clientes, pero el acceso a los mercados exteriores no garantiza por sí solo márgenes sostenibles. Los productores deben recuperar el encarecimiento de la materia prima y la mano de obra sin perder competitividad en mercados sensibles al precio. Okur pidió apoyo para los agricultores, ya que la reducción de la superficie y el aumento de los costes ponen a prueba la posición de Manisa en la industria turca del tomate seco.