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Las lluvias amenazan cerca del 10 % de la cosecha de patata de Letonia

Los productores letones podrían perder cerca del 10 % de la cosecha de patata de este año por las lluvias persistentes y el anegamiento de los campos. La recolección, la clasificación y el almacenamiento se encarecen, con posibles consecuencias para la oferta y los precios durante el invierno y la primavera.

Las lluvias amenazan cerca del 10 % de la cosecha de patata de Letonia

Los campos anegados frenan la recolección

Los productores de Letonia podrían perder cerca del 10 % de la cosecha de patata de este año después de que las lluvias persistentes anegaran los campos, según informó la radiotelevisión pública letona LSM. La maquinaria se hunde en el suelo saturado, los tubérculos comienzan a pudrirse y una parte de la producción probablemente quedará sin recoger. La pérdida definitiva aún no puede calcularse porque un volumen considerable sigue bajo tierra.

La superficie letona de patata alcanzó aproximadamente 7.500 hectáreas este año. La Unión de Productores y Procesadores de Patata, que agrupa a 32 grandes productores, señaló que todos sus miembros tienen dificultades para cosechar. Según su presidenta, Aiga Kraukle, dos días bajo el agua pueden bastar para que las patatas comiencen a pudrirse.

La explotación de Kraukle sembró 225 hectáreas, pero solo ha recogido cerca de 30 porque las máquinas no pueden entrar en buena parte del terreno. En las parcelas todavía accesibles, el consumo de combustible por hectárea duplica o casi triplica el nivel habitual. También se necesita maquinaria adicional para sacar cosechadoras y remolques atrapados en el barro.

Las pérdidas se suman al mayor coste de procesado

Holland Agro, uno de los mayores productores de patata de Letonia, sembró aproximadamente 150 hectáreas este año y calcula que podría perder ya la producción de unas 10 hectáreas. En una de sus parcelas, cerca de 1,5 hectáreas quedaron inundadas y ya no serán cosechadas, declaró a LSM el responsable de operaciones Arnis Paškevičs.

La humedad también genera costes después de sacar el producto del suelo. Las cosechadoras cargan juntas patatas sanas, mojadas y podridas, lo que obliga a repetir la clasificación tras su llegada. La tierra húmeda y los restos vegetales bloquean los equipos de manipulación y las cintas transportadoras, mientras que mover remolques cargados por terrenos blandos requiere más tiempo, combustible y maquinaria.

El deterioro de la calidad reduce además el volumen apto para un almacenamiento prolongado. Las patatas recogidas mojadas o afectadas por podredumbre tienen menos posibilidades de conservar su valor comercial durante el invierno y hasta la primavera. Paškevičs afirmó que podría preservarse una parte de la cosecha, pero no toda, y advirtió de un fuerte efecto sobre los precios.

La emergencia protege el acceso a las ayudas

El Gobierno letón declaró una emergencia agrícola a propuesta del Ministerio de Agricultura. La medida permite excepciones al cumplimiento de determinadas obligaciones. En casos concretos, los agricultores podrán conservar el derecho a recibir ayudas cuando resulte imposible cosechar o cumplir ciertos requisitos.

Las excepciones pueden aliviar la presión financiera inmediata, pero no recuperan las patatas ya dañadas por el agua estancada. El impacto sobre el mercado dependerá de cuánta superficie vuelva a ser accesible, de la rapidez con que mejoren las condiciones y de qué proporción de la cosecha recogida pueda almacenarse. Con unas pérdidas estimadas actualmente en cerca del 10 %, la menor disponibilidad y la peor conservación amenazan con restringir la oferta letona y elevar los precios en invierno y primavera.

Análisis completo del mercado

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