La lluvia impulsa la remolacha polaca, pero la cercosporiosis amenaza el rendimiento
Las últimas lluvias han acelerado el crecimiento de la raíz de la remolacha azucarera en Polonia tras el periodo seco. Sin embargo, Agronews informa de los primeros focos de cercosporiosis, una amenaza para el rendimiento y el contenido de azúcar.
La lluvia favorece la recuperación tras el estrés hídrico de mayo
Los cultivos polacos de remolacha azucarera entran en una fase decisiva para el crecimiento de las raíces y la acumulación de azúcar. Según Agronews, las lluvias recientes han aliviado el estrés hídrico observado en mayo y acelerado el desarrollo radicular. La recuperación, sin embargo, varía según la región, el tipo de suelo y el manejo agronómico anterior.
Las parcelas que abastecen a Pfeifer & Langen Polska en Gostyń, Miejska Górka, Środa Wielkopolska y Glinojeck se encuentran ahora en una etapa de crecimiento intensivo de la raíz. Los mejores resultados corresponden a los campos donde los tratamientos herbicidas y la fertilización foliar se realizaron a tiempo. Allí aumenta rápidamente la masa radicular y las plantas han cerrado bien las calles.
La mayoría de las plantaciones de Gostyń, Miejska Górka y Środa Wielkopolska ya ha formado una cubierta foliar cerrada, que reduce la evaporación de agua y limita la competencia de las malas hierbas. En los suelos más ligeros todavía son visibles los efectos de la sequía previa. La falta de agua en mayo y la posterior ola de calor frenaron algunas plantas, por lo que las últimas lluvias podrían no compensar totalmente las pérdidas en las parcelas más débiles y secas.
La cercosporiosis aparece durante la acumulación de azúcar
La situación es más desigual en Glinojeck, donde algunas parcelas afrontan tanto una segunda proliferación de malas hierbas como los primeros focos de cercosporiosis. Entre las especies observadas figuran el cenizo y el pasto cuaresma. Las lesiones de la enfermedad ya eran visibles a finales de junio, especialmente en variedades menos tolerantes.
La cercosporiosis destruye superficie foliar fotosintética y reduce la capacidad de la planta para producir azúcar. Cuando la infección es intensa, la remolacha puede consumir las reservas almacenadas en la raíz para reconstruir las hojas. El proceso puede reducir tanto el rendimiento de raíces como la polarización, vinculada al contenido de azúcar.
La humedad elevada, las noches cálidas, las lluvias frecuentes y el rocío persistente favorecen la enfermedad. Los asesores recomiendan revisar los campos cada tres o cuatro días, prestando especial atención a las hojas viejas y a los lugares que permanecen húmedos. Los primeros síntomas son pequeñas manchas redondas, con el centro claro y un borde marrón o rojizo. Después, las manchas se unen y las hojas se secan progresivamente.
El momento del fungicida se vuelve decisivo
Muchas explotaciones realizaron su primer tratamiento fungicida entre finales de junio y principios de julio. Los asesores de Pfeifer & Langen recomiendan repetirlo en los próximos días cuando la inspección confirme un aumento de la presión. En zonas con una elevada presencia de enfermedades foliares, podría ser necesaria otra aplicación después de unos 18–21 días.
Ese intervalo no debe aplicarse de forma automática. La decisión depende del estado de cada parcela, la sensibilidad de la variedad, el tiempo y la eficacia del tratamiento anterior. Ante el riesgo de resistencia de la cercosporiosis, también se aconseja rotar las materias activas conforme a las etiquetas de los productos.
Las condiciones de aplicación y el calendario de entrega también cuentan. Los fungicidas deben aplicarse sin lluvia y con temperaturas que permitan su funcionamiento correcto. Las explotaciones que prevean una cosecha temprana tienen que comprobar los plazos de seguridad y coordinarlos con la fecha de entrega de la remolacha a la fábrica.
La sanidad foliar definirá el resultado de la campaña
Pese a los daños locales causados por enfermedades, malas hierbas y sequía, los expertos citados por Agronews consideran que el cultivo mantiene un buen potencial productivo. Para materializarlo será necesario conservar hojas sanas, controlar eficazmente las plagas y contar con condiciones meteorológicas favorables hasta finales de agosto. El resultado no dependerá únicamente de la lluvia, sino también de la rapidez con la que los productores respondan a los primeros síntomas de cercosporiosis.
Pfeifer & Langen Polska produce azúcar en cuatro fábricas situadas en Środa Wielkopolska, Gostyń, Miejska Górka y Glinojeck. Las plantas compran remolacha exclusivamente a productores polacos y comercializan, entre otros, productos de la marca Diamant. La evolución de los cultivos en estas zonas determinará tanto el volumen entregado como la calidad de la materia prima durante la próxima campaña.