Japón subirá un 12% el precio del trigo importado hasta un máximo de tres años y medio
Japón elevará un 12% el precio estatal de venta del trigo importado desde octubre, hasta 70.020 yenes por tonelada. Los precios internacionales y la debilidad del yen llevan la referencia a su máximo en tres años y medio.
El precio estatal subirá a 70.020 yenes por tonelada
El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón elevará un 12% desde octubre el precio al que el Estado vende trigo importado a los molinos nacionales. El nuevo precio será de 70.020 yenes por tonelada, calculado como promedio ponderado de cinco variedades, según anunció el ministerio el 9 de septiembre.
El aumento se calcula frente al precio estatal aplicado entre abril y septiembre de 2026. Será la segunda subida semestral consecutiva y situará la referencia en su nivel más alto desde el periodo de abril a septiembre de 2023, según Nikkei. Se trata, por tanto, de un máximo de tres años y medio para una materia prima esencial de las industrias harinera y alimentaria de Japón.
El mercado mundial y la debilidad del yen impulsan la revisión
El Gobierno japonés importa trigo y lo revende a las empresas molineras. El precio se revisa cada abril y octubre según la evolución del mercado internacional y de los tipos de cambio durante los seis meses anteriores. Este mecanismo traslada con cierto retraso las condiciones de compra exterior al mercado nacional.
El ministerio atribuyó la última revisión al encarecimiento internacional y a la depreciación del yen. Nikkei también informó de que la sequía en Estados Unidos había deteriorado las condiciones de los cultivos. Una moneda japonesa más débil eleva el coste en yenes de las compras mundiales, mientras que el aumento del precio del propio trigo añade presión a la factura estatal de importación.
Molinos y fabricantes de alimentos afrontan mayores costes
El ajuste de octubre eleva directamente el precio que pagan los molinos por el trigo dentro del sistema estatal. La principal cuestión comercial es qué parte del incremento del 12% podrán absorber y qué parte acabará reflejada en el precio de la harina. El posible efecto sobre el pan, los fideos y otros alimentos dependerá de las decisiones de cada empresa y del peso del trigo en los costes totales de producción y distribución.
El sistema semestral implica además que los compradores nacionales responden a las condiciones del mercado y de las divisas de los seis meses anteriores, no solo a las vigentes en octubre. Importadores, procesadores y fabricantes vigilarán si las cotizaciones internacionales y el yen se estabilizan antes de la próxima revisión. La segunda subida consecutiva reduce el margen para compensar internamente el coste de la materia prima, especialmente cuando la competencia minorista limita los cambios de precios.
La exposición al mercado exterior sigue siendo clave
Como el sistema se basa en trigo importado por el Estado, los costes de la molienda japonesa están estrechamente ligados a las cosechas extranjeras y al mercado de divisas. El deterioro comunicado en Estados Unidos muestra cómo el riesgo productivo de un país proveedor puede llegar a los procesadores japoneses antes de que el grano se convierta en harina.
La referencia de 70.020 yenes por tonelada ofrece a los molinos un precio de compra definido para los próximos seis meses. Productores e inversores observarán ahora si las compañías alimentarias modifican los precios mayoristas o minoristas, si responde la demanda y si una mejora de las cosechas o un yen más fuerte pueden aliviar la presión en la siguiente revisión estatal.