Japón estudia abrir el mercado a la patata fresca de EE. UU. ante el rechazo de Hokkaido
Japón estudia ampliar el acceso a la patata fresca estadounidense después de que Washington solicitara la apertura completa del mercado en 2020. Los agricultores de Hokkaido, responsable de cerca del 80 % de la producción japonesa, alertan del riesgo de introducir plagas y enfermedades.
Estados Unidos busca acceso pleno
Japón avanza hacia una decisión sobre la apertura completa de su mercado a la patata fresca de Estados Unidos. El proceso enfrenta a los exportadores estadounidenses con los agricultores de la principal región productora japonesa. Estados Unidos presentó su solicitud formal de acceso pleno en 2020 y posteriormente continuó reclamando mayores importaciones en las negociaciones bilaterales.
La campaña no se limita a la Administración estadounidense. Legisladores de ambos partidos y asociaciones del sector de la patata también han pedido más oportunidades de exportación a Japón. Su participación refleja la importancia comercial de un mercado cuyo acceso para la patata fresca continúa restringido por normas fitosanitarias.
Hokkaido advierte del riesgo biológico
La mayor resistencia procede de Hokkaido, que aporta alrededor del 80 % de la producción nacional de patata. Productores y otros opositores presentaron ante el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón una petición con 8.892 firmas. Su principal temor es que la ampliación de las importaciones introduzca plagas o enfermedades capaces de dañar los cultivos y comprometer cosechas futuras.
El debate coincide con un buen año de cosecha en Hokkaido. Esto refuerza la inquietud de que la apertura aumente la presión sobre los agricultores cuando la oferta local es abundante. En Yuni, localidad productora de la zona de Sorachi, una explotación cultiva varias variedades de patata en 6 hectáreas. Las condiciones de crecimiento no han sido malas este año, pero los representantes agrícolas locales siguen considerando que la posible entrada de patata fresca estadounidense supone un riesgo grave.
Comercio y sanidad vegetal
La decisión no dependerá únicamente del posible volumen importado. Para productores, procesadores y comerciantes, la cuestión central es si Japón puede ampliar el acceso y mantener al mismo tiempo la protección frente a organismos que pueden propagarse mediante material de siembra, tierra o manipulación comercial. Un cambio de las condiciones de importación podría modificar las compras y la competencia de precios, especialmente en las regiones dependientes del cultivo de patata.
El peso de Hokkaido en la producción nacional convierte el impacto regional en una pieza central de la evaluación. Un incidente fitosanitario tendría consecuencias más allá de las explotaciones afectadas. Por otra parte, una apertura efectiva ofrecería un nuevo canal de venta a los proveedores estadounidenses y otra fuente de abastecimiento a los compradores japoneses. Las autoridades deben equilibrar las exigencias comerciales de Estados Unidos con las demandas de un gran sector nacional que busca protección frente a riesgos biológicos y comerciales.