La náutica italiana se parte en dos: los superyates crecen 132,6 % en una década y la pequeña náutica retrocede
Los datos presentados en el foro Risorsa Mare de La Spezia muestran un aumento del 132,6 % en la producción italiana de superyates en diez años, acompañado de un crecimiento de la facturación del segmento. En el mismo periodo, la pequeña náutica ha retrocedido. CNA Nautica La Spezia considera preocupante esa brecha.
La industria italiana de la náutica de recreo crece y se contrae al mismo tiempo, según qué extremo se mire. Los datos presentados en el foro Risorsa Mare de La Spezia muestran una producción de superyates un 132,6 % mayor en diez años, mientras la pequeña náutica pierde terreno, según informó Gazzetta della Spezia.
El crecimiento se concentra en la gama alta
La cifra del 132,6 % se refiere a la producción de superyates a lo largo de un periodo de diez años e implica un volumen equivalente a unas 2,3 veces el nivel inicial. La facturación del segmento ha aumentado en paralelo a los volúmenes, de acuerdo con los datos presentados en el foro y recogidos por Gazzetta della Spezia.
El relato del foro no desglosa ese incremento por eslora, por astillero ni por mercado de destino, y tampoco compara la cifra italiana con la de los países competidores en construcción de yates. Lo que queda establecido son la dirección y la magnitud: el segmento de lujo de la construcción naval italiana ha más que duplicado su producción en una década, y lo ha hecho mientras el resto del sector iba en sentido contrario.
La pequeña náutica pierde terreno
La segunda mitad del cuadro es la que motivó la alerta. CNA Nautica La Spezia, la sección náutica de CNA, la asociación que representa a empresas artesanas y pequeños negocios, señaló que los datos presentados en Risorsa Mare resultan preocupantes, con la pequeña náutica en retroceso.
Ese segmento lo forman las embarcaciones pequeñas y medianas y las empresas que giran en torno a ellas: astilleros de dimensión reducida, armadores e instaladores, talleres de motores y sistemas, concesionarios, brókeres y empresas de servicios. Está repartido entre muchos operadores pequeños en lugar de concentrado en unos pocos grandes grupos, y por eso su caída se percibe mucho menos en las estadísticas nacionales de producción que un auge de los superyates.
Por qué la brecha importa para la cadena de suministro
Un pedido de superyate aporta un valor elevado por casco, entre propulsión, interiores, automatización, sistemas de pintura y equipamiento de cubierta, pero circula a través de una lista corta de astilleros. La demanda de embarcaciones pequeñas funciona al revés: valor bajo por unidad, repartido entre una base amplia de compradores y proveedores y muy ligado al poder adquisitivo de los hogares, al coste de la financiación y a la disponibilidad de amarres. Una industria cuyo crecimiento se concentra por completo en el primer canal depende de un grupo estrecho de clientes y queda más expuesta cuando ese canal se enfría. Para fabricantes de componentes, importadores y empresas de servicios, los dos canales exigen estrategias distintas de precios, inventario y plazos de entrega.
Lo que las cifras no muestran
Para quien quiera dimensionar el mercado italiano quedan varias preguntas abiertas:
- la facturación absoluta en euros de cada segmento;
- el número de unidades producidas o vendidas;
- el empleo en cada segmento y su evolución;
- la cuota exportadora y los principales mercados de destino de los yates de fabricación italiana;
- qué parte de la caída de la pequeña náutica corresponde a la venta de embarcaciones nuevas y no al refit, la reparación y los servicios.
Mientras esos datos no se publiquen, quedan dos puntos fijos: un crecimiento del 132,6 % en la producción de superyates y la advertencia de CNA Nautica La Spezia sobre el adelgazamiento de la base que hay debajo, ambos dentro de la misma industria nacional.