Los productores italianos de trigo duro piden apoyo ante una autosuficiencia del 56,5%
Según Confagricoltura, la superficie italiana de trigo duro cayó un 10% entre 2012 y 2025, mientras la autosuficiencia bajó del 78% al 56,5%. La organización reclama ayudas específicas para sostener la renta agraria y ampliar el suministro nacional a la industria de la pasta.
Los agricultores italianos afrontan una presión creciente
El sector italiano del trigo duro reclama un mayor apoyo a la producción ante la reducción de la superficie, los bajos precios percibidos por el agricultor y el encarecimiento de los costes. Estos factores aumentan la dependencia de la industria de la pasta respecto al grano extranjero. La organización agraria Confagricoltura afirma que el sector atraviesa una situación crítica que amenaza la capacidad del país para mantener su producción nacional.
Según Confagricoltura, las alteraciones climáticas erosionan la productividad agrícola, mientras el aumento de los costes energéticos y productivos asociado a varias crisis mundiales comprime los márgenes. Al mismo tiempo, los productores reciben precios cada vez más bajos por el trigo. La organización sostiene que numerosas explotaciones trabajan con pérdidas y que algunos agricultores están abandonando el cultivo.
La superficie disminuye y aumenta el déficit
Los datos del centro de estudios de Confagricoltura indican que la superficie italiana dedicada al trigo duro se redujo un 10% entre 2012 y 2025. Durante ese mismo periodo, la tasa de autosuficiencia descendió del 78% al 56,5%. La organización calcula que Italia necesitaría más de 880.000 hectáreas adicionales para alcanzar la autosuficiencia.
Italia ya depende del exterior para casi la mitad del trigo duro que transforma en pasta, de acuerdo con Confagricoltura. Esa dependencia crece cada año, mientras los márgenes de los cerealistas se reducen o pasan a ser negativos. Para los fabricantes de pasta, una mayor exposición al suministro exterior eleva la vulnerabilidad ante malas cosechas, interrupciones logísticas y cambios en la disponibilidad del mercado internacional.
Las cifras también revelan una brecha creciente dentro de la cadena italiana de la pasta. El producto es un emblema de la industria alimentaria nacional, pero la base local de materias primas se debilita. Sin una mejora de la rentabilidad agrícola, será difícil recuperar la superficie señalada por Confagricoltura, sobre todo mientras persistan la presión climática y los elevados costes de producción.
Una campaña promueve pasta elaborada solo con trigo italiano
Confagricoltura recibió favorablemente la campaña del Ministerio de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques de Italia, conocido como MASAF, que anima a los consumidores a elegir pasta italiana. En este caso, la denominación se refiere a pasta elaborada al 100% con trigo duro italiano. La organización considera que la iniciativa envía una señal de apoyo a los cerealistas nacionales y mejora la información disponible para el consumidor.
Sin embargo, Confagricoltura advierte de que una campaña de consumo no basta para resolver una crisis que considera de largo plazo. La entidad propone destinar recursos extraordinarios a medidas específicas que respalden la renta de los agricultores y garanticen a la cadena agroindustrial un volumen creciente de trigo duro nacional. La declaración facilitada no concreta ni la cuantía ni el diseño de esas medidas.
La seguridad alimentaria trasciende al sector agrícola
El presidente de Confagricoltura, Massimiliano Giansanti, también relacionó la disponibilidad de grano con riesgos geopolíticos y financieros más amplios. Durante el Meeting de Rímini, afirmó que los productos agrícolas se han convertido en instrumentos de presión en las guerras, incluida la capacidad de entregar o retener barcos cargados de cereal.
Giansanti alertó asimismo sobre la inflación alimentaria, que, a su juicio, ningún banco central puede controlar. Un nuevo encarecimiento de los alimentos podría provocar más turbulencias en unos mercados financieros ya afectados por las guerras. El reto para las autoridades italianas consiste en mejorar las cuentas de los agricultores sin dañar la competitividad de los fabricantes de pasta ni elevar el coste para los consumidores. La eficacia de las ayudas dependerá de su capacidad para retener productores, estabilizar las siembras y aumentar la proporción de trigo duro nacional utilizada por la industria.