Assolatte: Italia es el primer exportador de queso de la UE a Brasil y ve una oportunidad en el Mercosur
Italia es el principal proveedor de queso de la UE a Brasil, aunque sus envíos directos al área del Mercosur se limitan a 560 toneladas por unos 6 millones de euros, señaló el presidente de Assolatte, Paolo Zanetti, en Bérgamo. Brasil importó 50.000 toneladas de queso en 2025 por 223 millones de euros. El acuerdo UE-Mercosur reduce aranceles de forma progresiva y reconoce nueve denominaciones italianas.
Italia es el mayor exportador de queso de la Unión Europea a Brasil, aunque sus envíos directos al área del Mercosur siguen siendo modestos: 560 toneladas por un valor cercano a los 6 millones de euros, afirmó el presidente de Assolatte, Paolo Zanetti, en el congreso “UE-Mercosur y el futuro del sector lácteo”, celebrado durante la feria B2Cheese en Bérgamo. La agencia italiana ANSA informó de sus declaraciones el 24 de septiembre.
Zanetti describió el Mercosur como un mercado estratégico para la industria láctea italiana y consideró alentadora la tendencia de los últimos años, pese a la reducida base de partida. “Las empresas necesitan explorar y desarrollar nuevos mercados, y el Mercosur, y Brasil en particular, representa una oportunidad concreta”, dijo, “con Italia ya como primer exportador europeo en el país”.
Brasil concentra la demanda regional de queso
Brasil importó 50.000 toneladas de queso en 2025 por 223 millones de euros, lo que confirma su condición de principal mercado del bloque sudamericano, según los datos presentados por Assolatte. Esa relación implica un valor medio de importación de unos 4.460 euros por tonelada, considerando todos los orígenes y tipos de producto.
Frente a ese volumen, las 560 toneladas que Italia envía a toda el área del Mercosur representan poco más del uno por ciento del volumen importado solo por Brasil. El valor de esos envíos, en cambio, equivale a unos 10.700 euros por tonelada, más del doble del valor unitario medio de las importaciones brasileñas. La brecha indica que las ventas italianas en la región se concentran en productos de alto valor con denominación protegida y no en queso de gran consumo, donde compiten por precio los productores brasileños y los proveedores de menor coste.
Alivio arancelario y nueve denominaciones reconocidas
Assolatte recordó las facilidades comerciales del acuerdo UE-Mercosur, orientadas a aligerar progresivamente la carga aduanera sobre los lácteos europeos, junto con las disposiciones sobre propiedad intelectual. Nueve productos italianos han obtenido reconocimiento oficial en el mercado sudamericano: Asiago, Fontina, Gorgonzola, Grana Padano, Mozzarella di Bufala Campana, Parmigiano Reggiano, Pecorino Romano, Provolone Valpadana y Taleggio.
Para los transformadores italianos, la protección de las denominaciones y la rebaja arancelaria funcionan juntas. Los recortes de aranceles reducen la diferencia de coste puesto en destino frente a la producción brasileña, mientras que el reconocimiento de las nueve denominaciones separa los originales italianos de los quesos elaborados localmente con nombres de sonoridad similar. Ambos mecanismos pesan sobre todo en el comercio premium y la hostelería, los canales que los exportadores italianos ya atienden según el nivel de precios que reflejan los datos comerciales.
Persisten las divergencias sanitarias
Assolatte señaló que se mantienen diferencias entre Brasil y la Comisión Europea en materia sanitaria, que afectan de forma indirecta al sector lácteo. Estas cuestiones suelen referirse a la habilitación de establecimientos y a la certificación sanitaria, y determinan si las concesiones arancelarias se traducen en envíos reales.
“El acuerdo representa un paso adelante importante”, concluyó Zanetti, “pero para aprovechar plenamente sus beneficios hay que seguir el diálogo sobre las cuestiones críticas que aún existen”.
El congreso se celebró en el marco de B2Cheese, en Bérgamo, el encuentro empresarial italiano dedicado a la cadena quesera. Para los exportadores, la lectura inmediata es que el liderazgo italiano entre los proveedores comunitarios en Brasil está consolidado, pero se apoya en volúmenes absolutos pequeños: la magnitud de cualquier avance dependerá de la rapidez con que se apliquen las rebajas arancelarias y se resuelvan los procedimientos sanitarios.