Italia obliga a informar durante tres meses sobre la reduflación
Italia exige informar cuando un fabricante reduce la cantidad nominal de un producto sin bajar su precio. Las tiendas y plataformas de comercio electrónico deberán mostrar el aviso durante tres meses, en sustitución del plan anterior de etiquetar los envases durante seis meses.
El aviso deberá mantenerse durante tres meses
Italia ha estrenado nuevas reglas de transparencia sobre la reduflación. El consumidor deberá ser informado cuando un fabricante disminuya el peso o volumen nominal de un producto sin reducir su precio. Desde el 15 de julio, el aviso tendrá que permanecer visible en la tienda física o en la web de venta durante tres meses desde la llegada del formato reducido a los lineales.
La obligación comienza en el fabricante, que debe comunicar el cambio de cantidad a toda la cadena: distribuidores, supermercados, comercios y plataformas de comercio electrónico. La comunicación debe precisar la variación y el porcentaje de subida del precio atribuible al recorte. Los minoristas serán responsables de mostrar después esa información al público.
El conflicto con la UE cambió el plan inicial
El sistema actual es fruto de un compromiso tras una disputa entre Italia y la Comisión Europea. A finales de 2024, el Parlamento aprobó, dentro del proyecto de Ley de Competencia, el nuevo artículo 15-bis del Código de Consumo. La primera versión obligaba a indicar expresamente en el envase cuánto producto menos contenía frente al formato anterior y a mantener el mensaje durante seis meses. Su entrada en vigor estaba prevista para el 1 de abril de 2025.
Sin embargo, la Comisión abrió en marzo de 2025 un procedimiento de infracción porque Italia no había respetado la notificación previa exigida para normas técnicas nacionales que afectan al mercado único. También consideró desproporcionada una etiqueta exclusiva para Italia, al entender que generaría costes adicionales para los fabricantes y podría obstaculizar la libre circulación de mercancías.
Italia sustituyó entonces la etiqueta del envase por avisos en los puntos de venta y en internet, y redujo el plazo de seis a tres meses. El Ministerio de Empresas y Made in Italy notificó el decreto legislativo revisado a la Comisión el 15 de abril. El periodo de tres meses para presentar objeciones terminó sin intervención, lo que permitió su entrada en vigor por aprobación tácita.
Impacto amplio en alimentos y artículos del hogar
La regla alcanza numerosos bienes de consumo habitual. Quotidiano Canavese incluye entre las categorías alimentarias afectadas con frecuencia los cereales, yogures, helados, aperitivos, galletas, biscotes, salsas preparadas, quesos envasados y refrescos. También menciona detergentes, papel higiénico, gel de ducha, champú y pasta dental. Las tabletas de chocolate Milka de menor tamaño se han convertido en un ejemplo destacado de esta práctica.
Existe una excepción cuando la reducción se debe a una reformulación que mejora el rendimiento o la eficacia del producto y mantiene su valor total de uso. En ese supuesto no será necesario informar. La salvedad puede ser especialmente relevante para detergentes concentrados y otros productos en los que una cantidad menor permite el mismo número de usos.
Las asociaciones cuestionan la visibilidad
Codacons calificó la medida revisada de diluida y poco eficaz, porque un cartel en el lineal o un aviso en internet resulta menos visible en el momento de compra que una indicación impresa en el envase. El mercado italiano de bienes de gran consumo mueve unos 120.000 millones de euros anuales. Codacons estima que la reduflación genera subidas de precio encubiertas de entre el 10% y el 18% en promedio, con máximos del 40% en algunos casos.
El Consumer Conditions Scoreboard 2025 de la Comisión Europea señala que el 74% de los consumidores europeos había detectado envases más pequeños o productos de menor calidad sin una rebaja equivalente, además de la subida general de precios. El instituto estadístico italiano Istat no separa la reduflación en su seguimiento de la inflación, lo que dificulta medir su efecto exacto. Codacons calcula que incluso un impacto mínimo anual del 0,1% sobre toda la cesta de bienes de consumo habría costado a los hogares italianos cerca de 1.800 millones de euros en los últimos quince años.
Las normas se ocupan de las reducciones de cantidad, pero no de la práctica relacionada conocida como skimpflation, en la que se mantienen el peso y el precio mientras ingredientes más baratos rebajan la calidad. Quotidiano Canavese cita como ejemplos el uso de aceite de palma en lugar de mantequilla, yema en polvo en vez de huevos frescos, y espesantes y agua para sustituir carne en platos preparados.
Análisis completo del mercado