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Irán se acerca a decidir un precio garantizado del trigo de 80.000-85.000 tomanes

Irán se aproxima a fijar el precio garantizado de compra del trigo para el año agrícola 1405-1406, con propuestas de entre 80.000 y 85.000 tomanes por kilogramo. La decisión repercutirá en la siembra, el coste de las compras estatales y los subsidios de la cadena de harina y pan.

Irán se acerca a decidir un precio garantizado del trigo de 80.000-85.000 tomanes

El precio definitivo aún no está aprobado

La fijación del precio garantizado de compra del trigo en Irán para el año agrícola 1405-1406 ha entrado en su fase final, pero todavía no existe una tarifa vinculante aprobada y publicada. Según Vana News, el comité especializado del Consejo de Precios concluyó su evaluación técnica el 29 de Shahrivar. Ese dictamen no equivale a una resolución definitiva del consejo.

La Comisión de Agricultura del Parlamento examinó el lunes toda la cadena del trigo, la harina y el pan. Su portavoz, Houshang Hadianpour, señaló que uno de sus miembros recibió el encargo de seguir semanalmente las reuniones pertinentes. La comisión quiere analizar de forma conjunta la producción agrícola, las compras estatales de trigo, el suministro de harina, los costes de las panaderías y el precio del pan para los hogares.

La Fundación Nacional de Productores de Trigo sostiene que el nuevo precio garantizado no debe ser inferior a 80.000 tomanes por kilogramo. Se trata de una demanda sectorial, no de una tarifa aprobada por el Gobierno. Las informaciones sobre las deliberaciones técnicas indican que algunos miembros del Consejo de Precios consideran razonables 85.000 tomanes tras evaluar los costes de producción y la inflación. El consejo aún podría escoger otro precio base o vincular parte del pago a la calidad o a incentivos por entrega.

El incremento podría llegar al 75%

En el año agrícola 1404-1405, el precio garantizado medio fue de unos 48.500 tomanes por kilogramo, mientras que el máximo para determinadas calidades alcanzó aproximadamente 49.500 tomanes. Una nueva tarifa de 80.000 tomanes supondría un aumento cercano al 65% frente al promedio anterior. Con 85.000 tomanes, el incremento rondaría el 75%.

Los agricultores argumentan que el encarecimiento de las semillas, los fertilizantes, la maquinaria, la mano de obra, el agua, el combustible y otros insumos exige un ajuste sustancial. Si el precio garantizado queda por debajo del coste real de producción, podrían reducir la superficie sembrada o vender trigo por canales informales. Eso debilitaría las compras estatales y podría elevar la necesidad de importaciones, aunque no se ha publicado una previsión oficial.

Con cualquiera de los precios debatidos, el Gobierno necesitaría muchos más recursos. Hasta el final de la primera semana de Shahrivar se habían comprado a los agricultores unos 8,5 millones de toneladas de trigo, con derechos de cobro cercanos a 420 billones de tomanes. Un viceministro de Agricultura dijo que la mayor parte se había pagado a comienzos de Mehr y que el Gobierno pretendía liquidar el resto antes del final de ese mes.

Con ese volumen, incluso una diferencia de precio relativamente pequeña tiene un efecto considerable. Un incremento de 10.000 tomanes por kilogramo aplicado a 8 millones de toneladas añadiría unos 80 billones de tomanes al coste de adquisición. El Ministerio de Agricultura afirma que la fórmula contempla el coste de producción más un beneficio normal, los precios mundiales con los gastos asociados, la inflación y otras variables de mercado y producción.

Los subsidios a la harina y el precio del pan, en el centro

Un precio de compra del trigo más alto no implica automáticamente un aumento inmediato y equivalente del precio minorista del pan. Buena parte del trigo utilizado por las panaderías subvencionadas llega a molinos y establecimientos mediante mecanismos estatales de apoyo. El Gobierno puede absorber así una parte del mayor coste mediante subsidios a la harina, aunque la ayuda necesaria crece a medida que se amplía la diferencia entre el valor económico del trigo y el precio de la harina para panificación.

La Comisión de Agricultura señaló que el precio del pan no debe añadir presión a los presupuestos familiares, al tiempo que reclamó reformas más allá de las propias panaderías. Las autoridades deben mantener el incentivo de los agricultores para sembrar, permitir que las panaderías cubran sus costes y limitar el alza para los consumidores. También persiste el problema de las competencias: el Ministerio de Agricultura ha indicado que su responsabilidad llega hasta el suministro de harina, mientras que la política general del pan involucra a otros organismos.

El Ministerio de Agricultura esperaba finalizar el precio antes de terminar Shahrivar, pero el plazo venció. Las conversaciones se han ampliado al apoyo no relacionado con el precio, la participación de organizaciones agrícolas y del sector privado en las compras y las propuestas de grupos de trabajo de los ministerios de Agricultura e Industria. Hasta que el Consejo de Precios publique su resolución oficial, los 80.000 y 85.000 tomanes seguirán siendo propuestas, no precios confirmados.

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