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Inundaciones amenazan la cosecha de arroz y el transporte en Casanare y Arauca

Miles de hectáreas de arroz próximas a la cosecha quedaron inundadas en Casanare y Arauca, Colombia. Fedearroz solicita créditos de emergencia, alivio de deudas y la rápida reparación de vías, jarillones y sistemas de drenaje.

Inundaciones amenazan la cosecha de arroz y el transporte en Casanare y Arauca

El agua alcanza los cultivos antes de la cosecha

Las lluvias intensas y el desbordamiento de varios ríos inundaron miles de hectáreas de arroz en Casanare y Arauca, dos departamentos de los Llanos Orientales de Colombia. Según El Colombiano, muchos de los cultivos afectados estaban en la última etapa previa a la cosecha, lo que amenaza la producción y los ingresos de cientos de familias agricultoras.

La Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, indicó que los ríos Tocaría, Pauto, Cravo Sur y Casanare se desbordaron sobre importantes zonas productoras de los Llanos Orientales. La organización no presentó una estimación completa de las hectáreas dañadas ni de las pérdidas de producción previstas, y pidió un censo técnico para establecer la magnitud de la emergencia.

El daño agrícola forma parte de una emergencia invernal más amplia en ambos departamentos. Los informes de las autoridades citados por El Colombiano contabilizan más de 13.100 familias damnificadas. Hay carreteras destruidas, puentes colapsados y extensas áreas rurales incomunicadas, lo que restringe tanto el acceso a las fincas como el movimiento de mercancías.

El daño vial se suma a las pérdidas agrícolas

Fedearroz señaló que la fuerza del agua destruyó jarillones, carreteras, vías secundarias y terciarias e infraestructura agrícola en numerosas fincas. En Arauca, varias poblaciones siguen incomunicadas por tierra. La interrupción puede impedir que el arroz recuperable llegue a los centros de acopio y a los mercados, agregando pérdidas logísticas a los daños directos en los cultivos.

Los cultivos de pancoger y las explotaciones ganaderas también resultaron afectados en partes de Casanare y Arauca. Para compradores y procesadores de arroz, la incertidumbre inmediata es cuánto grano podrá cosecharse y transportarse. La fuente no identifica un déficit nacional ni un efecto específico sobre los precios, pero una prolongación de las lluvias y la lenta reparación de las vías podrían reducir las entregas desde una de las principales regiones arroceras de Colombia.

El peso de Casanare en la oferta nacional

Los datos de siembra muestran la importancia de la región. Según el convenio estadístico Dane-Fedearroz, Casanare registró 216.847 hectáreas sembradas de arroz durante el primer semestre de 2025, lo que lo sitúa entre las principales zonas productoras del país. El informe disponible no precisa qué proporción está inundada, por lo que todavía no es posible cuantificar el efecto sobre el balance arrocero de Colombia.

El momento del desastre eleva el riesgo comercial porque una parte considerable de los cultivos estaba lista para iniciar la cosecha. A esta altura del ciclo, los productores ya habían asumido costos de semillas, fertilizantes, mano de obra y labores agrícolas. Las vías locales dañadas también pueden retrasar la maquinaria de cosecha y encarecer el traslado del grano que pueda recuperarse.

El sector pide crédito, subsidios y reparaciones

El gerente general de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, pidió atención inmediata al Gobierno nacional, al Ministerio de Agricultura y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD. La federación solicitó que las autoridades nacionales y departamentales formen comisiones técnicas y elaboren un censo de las hectáreas afectadas y las pérdidas financieras.

Las medidas propuestas incluyen líneas especiales de crédito de emergencia, refinanciación de deudas sin penalidades y subsidios directos para pequeños, medianos y grandes productores. Fedearroz también pidió el envío inmediato de maquinaria pesada para reconstruir los jarillones, limpiar los canales de drenaje y rehabilitar las vías terciarias que conectan las fincas con los centros de acopio.

El efecto final sobre el mercado dependerá de la duración de las lluvias, la proporción de la cosecha que pueda recuperarse y la velocidad de restauración de la infraestructura. Hasta que terminen las evaluaciones de campo, comerciantes, molinos e importadores no tendrán una cifra verificada de pérdidas para orientar sus decisiones de abastecimiento. Una interrupción prolongada aumentaría la presión sobre la logística interna y podría modificar las necesidades de compra de Colombia, pero la información actual no permite afirmar que se requerirán más importaciones.

Análisis completo del mercado

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