INTA y Gensus preparan 12 variedades argentinas de algodón para su venta en Europa con la española Guadalsem
El INTA y la semillera Gensus acordaron con la española Guadalsem evaluar 12 variedades argentinas de algodón en las condiciones productivas de España, con los mejores materiales avanzando hacia la inscripción y la comercialización en Europa. Los socios apuntan a un mercado sin organismos genéticamente modificados cercano a las 800.000 hectáreas entre España, Grecia y Turquía. El acuerdo incluye intercambio de germoplasma en ambos sentidos.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la compañía Genética Sustentable (Gensus) establecieron una alianza internacional con la semillera española Guadalsem por 12 variedades argentinas de algodón, según Agroperfiles. Del acuerdo surgió que las tres partes evaluarán el germoplasma desarrollado por el Instituto para determinar su adaptación a las condiciones productivas de España. Los materiales con mejor desempeño podrían avanzar hacia su inscripción y eventual comercialización en el mercado europeo.
El acuerdo se cerró tras una recorrida de la comitiva argentina por puntos estratégicos vinculados a la producción de algodón en el sur de España. El vicepresidente del INTA, Carlos Vera, el genetista Mauricio Tcach y el presidente del directorio de Gensus, Pablo Vaquero, se reunieron con representantes de Guadalsem en Cádiz y Sevilla. La empresa española produce y comercializa semillas de algodón, girasol y cereales, con una plantilla de profesionales procedentes del sector, y hasta ahora tiene solo 5 variedades de semilla de algodón.
Un mercado objetivo de unas 800.000 hectáreas
España, Grecia y Turquía conforman un mercado potencial cercano a las 800.000 hectáreas de algodón, una escala que amplía las oportunidades para las variedades convencionales desarrolladas en la Argentina. Durante el viaje la delegación recorrió zonas algodoneras de Sevilla, entre ellas Alcalá del Río y Lebrija, además de Rota, en Cádiz. Las visitas permitieron conocer las condiciones de producción y avanzar en la identificación de las demandas del mercado europeo de semillas.
Genética sin transgénicos como condición de entrada
Entre los avances recientes del programa de mejoramiento genético del INTA se encuentra la evaluación de germoplasma inédito obtenido por modernas técnicas de selección, además de líneas experimentales logradas por mutagénesis inducida. “Esta línea de investigación dio origen a Arandú INTA BGRR IMIcott, presentada en 2026 como la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina”, indicó Tcach.
Que se haya obtenido mediante mutagénesis y no mediante transgénesis resulta central al explorar el ingreso al mercado europeo: se trata de un mercado exigente, que demanda trazabilidad desde el origen y genética de algodón que no contenga organismos genéticamente modificados. La perspectiva incluye otros desarrollos del programa del INTA Sáenz Peña, entre ellos los materiales de fibra extralarga, orientados a las características de calidad que demanda la industria textil.
Del licenciamiento a la cocreación
“Históricamente, el INTA desarrollaba una tecnología y después la licenciaba. En este caso, participa de un proceso de mayor interacción con el sector privado, con evaluación conjunta de materiales, intercambio de germoplasma y perspectivas de cocreación”, explicó Tcach. La cooperación es de doble vía: además de evaluar materiales argentinos en España, Guadalsem enviará variedades propias para estudiar su comportamiento en ambientes productivos de la Argentina, lo que permitirá comparar materiales en distintos entornos. Tcach también subrayó la complementariedad entre los tres actores:
- el INTA desarrolla la genética;
- Guadalsem aporta su conocimiento de las condiciones productivas y del mercado europeo;
- el socio privado argentino suma experiencia en la multiplicación y comercialización de variedades.
Marco comercial y próximos pasos
La vinculación adquiere mayor proyección por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que mejora las condiciones de acceso y, al mismo tiempo, refuerza la necesidad de cumplir con normas de origen y requisitos técnicos. La articulación entre el INTA y Gensus tiene una trayectoria de varios años y ya llevó genética argentina de algodón a otros mercados: en 2022, con la introducción de variedades del Instituto en Paraguay, Europa aparecía como uno de los destinos hacia los cuales proyectar esa expansión. “Este esquema tripartito permite unir capacidades detrás de un objetivo común: generar condiciones para que los desarrollos del INTA encuentren nuevos mercados”, señaló Vaquero, y agregó que la incorporación de un socio español suma conocimiento específico del sistema productivo y comercial europeo. El próximo paso será analizar el desempeño de las variedades enviadas a España, identificar las de mejor adaptación y avanzar, cuando corresponda, en los procedimientos necesarios para su inscripción y eventual comercialización.