Indonesia prioriza renovar las plantaciones de palma envejecidas para elevar el rendimiento
Indonesia reforzará la base productiva del aceite de palma mediante la renovación de cultivos, mejores prácticas agrícolas y una revisión regulatoria. El programa busca reducir la brecha de rendimiento entre grandes plantaciones y pequeños productores, además de mejorar la trazabilidad, la legalidad de las tierras y el cumplimiento de ISPO.
El Gobierno centra la política en el sector primario
Indonesia ha situado la renovación de las plantaciones de palma aceitera envejecidas y dañadas entre sus prioridades para elevar la productividad y proteger el suministro futuro de aceite de palma crudo. El Ministerio Coordinador de Asuntos Alimentarios también revisa normas que, a juicio del Gobierno, frenan la producción, los rendimientos y el bienestar de los agricultores, informó ANTARA.
Widiastuti, viceministra de Coordinación de Empresas Alimentarias y Agrícolas, afirmó que la industria transformadora necesita una base productiva más sólida. El enfoque combina la renovación con buenas prácticas agrícolas, o GAP, en lugar de depender principalmente de la expansión de la superficie cultivada.
El envejecimiento de los árboles y los bajos rendimientos siguen siendo problemas centrales. Según datos ministeriales citados por ANTARA, las grandes plantaciones producen unos 4-6 toneladas de CPO por hectárea al año, mientras que las explotaciones de pequeños agricultores obtienen cerca de 2-3,5 toneladas. La productividad nacional de CPO alcanzó 3,606 toneladas por hectárea en 2025, frente a 3,529 toneladas en 2024, según la Dirección General de Plantaciones del Ministerio de Agricultura.
La superficie dañada revela la magnitud del reto
El Gobierno registró 665.112 hectáreas de palma improductiva o dañada en 2025. Renovar esa superficie debe sostener la productividad y mantener el flujo de materia prima hacia las industrias transformadoras, entre ellas la oleoquímica y los biocombustibles.
El avance del programa de renovación de palma de pequeños productores, conocido como PSR, es uno de los indicadores de ejecución. A 27 de julio de 2026, las recomendaciones técnicas cubrían 23.688 hectáreas. Las autoridades están acelerando la identificación de beneficiarios, la verificación de tierras y la asistencia técnica.
La renovación limita la producción a corto plazo porque las nuevas palmas necesitan tiempo para empezar a producir. Sin embargo, la amplia brecha entre pequeños productores y grandes plantaciones indica que un mejor material vegetal y una gestión más eficaz pueden elevar a largo plazo la producción de las tierras existentes. La velocidad de ejecución y el apoyo a los agricultores serán determinantes tanto para sus ingresos como para la oferta nacional.
Semillas, tecnología y gestión agrícola
El Ministerio de Agricultura complementa la renovación con fertilización equilibrada, control de plagas y enfermedades, mejora de la gestión del agua, mecanización y digitalización del cultivo. También promueve semillas certificadas de alto rendimiento.
La elección de la semilla es especialmente importante porque una decisión equivocada puede afectar al desempeño de la plantación durante 25-30 años. Por ello, el material vegetal de calidad, la asistencia técnica y la optimización de las tierras ya cultivadas ocupan el centro de la estrategia de productividad.
La política vincula el aumento de la producción con las exigencias ambientales y de gobernanza. Esto importa a los procesadores que necesitan materia prima fiable, pero también a los pequeños productores: su capacidad para adoptar semillas certificadas y métodos recomendados determinará si se reduce la brecha nacional de rendimiento.
La sostenibilidad condiciona el acceso al mercado
Indonesia acompaña las medidas agronómicas con acciones para resolver la legalidad de las tierras, reforzar la trazabilidad de la cadena de suministro y aplicar el estándar Indonesian Sustainable Palm Oil, o ISPO. Widiastuti señaló que una mejor gobernanza en origen facilitaría la aceptación internacional de los productos indonesios comercializados globalmente.
El programa adquiere así una dimensión comercial que va más allá del volumen producido. Las plantaciones trazables, con una situación jurídica más clara y prácticas sostenibles reconocidas, pueden ayudar a exportadores y procesadores a responder a las exigencias de los compradores. Las deficiencias en las explotaciones, en cambio, se transmiten por toda la cadena.
El aceite de palma es importante para los objetivos alimentarios y energéticos de Indonesia y abastece a las industrias oleoquímica y de biocombustibles. El plan persigue dos metas conectadas: aumentar la producción de las tierras ya cultivadas y mejorar la gobernanza para preservar el acceso a los mercados internacionales. El resultado dependerá de la rapidez con que las recomendaciones técnicas se conviertan en plantaciones renovadas y del apoyo que reciban los pequeños agricultores hasta que las nuevas palmas sean productivas.