El precio de la yuca en Indonesia sube a unas 2.400 rupias por kilogramo tras el freno a las importaciones
Los precios de la yuca en varios centros productores de Indonesia han subido hasta unas 2.400 rupias por kilogramo, algo que la asociación Masyarakat Singkong Indonesia atribuye a la decisión del gobierno de detener las importaciones. La entidad señala el bioetanol como nueva fuente de demanda: solo el E20 requeriría cerca de 2,2 millones de kilolitros. MSI se ofrece a participar en el desarrollo de unas 500.000 hectáreas de yuca si hay semilla, fertilizante, maquinaria y financiación.
Los precios de la yuca en varios centros productores de Indonesia han subido hasta unas 2.400 rupias por kilogramo, un nivel que la asociación Masyarakat Singkong Indonesia (MSI) vincula directamente a la decisión del gobierno de detener las importaciones de yuca. La cifra fue mencionada por el representante de MSI, Arifin, durante una reunión con el ministro de Agricultura, Amran, en Yakarta el miércoles 23 de septiembre, según Majalah Hortus.
“Alhamdulillah, sobre todo en Lampung, uno de los centros de producción de yuca, el precio ya es bueno, alrededor de 2.400 rupias. Agradecemos al ministro y al presidente su apoyo y varias políticas, por ejemplo detener la importación de yuca”, dijo Arifin. Sostuvo que la menor oferta importada ha abierto más espacio de mercado interno a los productores locales y que el alza de precios empieza a reflejar un mercado doméstico más firme.
El bioetanol sustenta la demanda
MSI señaló que el fortalecimiento del mercado interno debe acompañarse de un aumento gradual de la producción, y apunta al programa nacional de bioetanol como fuente de nueva demanda. Arifin dijo que el impulso del ministro al bioetanol puede crear para la yuca un mercado nuevo de gran escala: una mayor necesidad de materia prima daría a los agricultores margen para ampliar superficie y elevar el valor económico del cultivo. “Es una necesidad grande. Es un mercado muy grande para nosotros”, afirmó.
Según Arifin, las metas de mezcla de combustibles pueden llevar la demanda de bioetanol a escala industrial: solo para sostener el E20 se requerirían unos 2,2 millones de kilolitros de bioetanol. MSI se declaró lista para respaldar el avance del gobierno hacia el E20 y afirmó haberse coordinado con operadores del sector en distintas regiones para preparar el suministro de materia prima. “Estamos 100 por ciento listos para apoyar el programa E50. Lo importante es la materia prima”, subrayó Arifin, en referencia a un nivel de mezcla más alto.
Medio millón de hectáreas nuevas
Para cubrir esa demanda de materia prima, MSI se declaró dispuesta a participar en el desarrollo de unas 500.000 hectáreas de yuca. Arifin advirtió que una expansión de esa escala depende de fortalecer los eslabones previos de la cadena, en particular:
- material de plantación de alto rendimiento
- suministro de fertilizantes
- maquinaria y equipos agrícolas
- esquemas de financiación
La restricción más inmediata es el material de plantación. Arifin explicó que una hectárea requiere entre 8.000 y 10.000 esquejes, de modo que desarrollar cientos de miles de hectáreas implica semilla en volúmenes muy grandes. Añadió que debe tratarse de variedades productivas con buen contenido de almidón, porque es el almidón, y no el tonelaje de raíz fresca, lo que determina cuánto bioetanol se obtiene.
Los inversores esperan certeza de compra
En el lado industrial, MSI dijo haber mantenido contactos con varios inversores interesados en procesar yuca para obtener bioetanol, y que algunos ya están listos. “Hemos tenido varios contactos con inversores, sobre todo en el procesamiento de yuca en bioetanol. Algunos inversores ya están preparados”, dijo Arifin.
Identificó la certeza de mercado, es decir un comprador confirmado (off-taker), como una de las condiciones decisivas para que la inversión en bioetanol se concrete, y como el mecanismo que garantiza que la mayor producción agrícola sea absorbida por la industria. MSI propuso construir la industria por etapas e integrarla con los centros productores existentes, con un esquema de asociación núcleo-plasma preparado para que los agricultores participen directamente como proveedores de materia prima.
Arifin situó el bioetanol dentro de la agregación de valor nacional de la yuca: además de abrir un mercado nuevo, la industria puede elevar el valor añadido del producto y ampliar la participación de los agricultores en la cadena energética. MSI quiere que se refuerce la cooperación entre gobierno, agricultores, asociaciones, inversores e industria, para que el control de importaciones avance junto con más producción interna y la nueva demanda del bioetanol.