GAPKI pide equilibrar el mandato B50 de Indonesia con la producción de palma y la financiación
El mandato B50 está elevando la demanda interna de aceite de palma en Indonesia, pero GAPKI pide ajustarlo a la producción y la financiación disponibles. El mayor uso de biodiésel puede reducir la oferta exportable y presionar el mecanismo financiado con gravámenes a la exportación.
B50 eleva la demanda interna
El programa obligatorio de biodiésel B50 de Indonesia está aumentando la demanda interna de aceite de palma, pero debe mantenerse en línea con la producción nacional y la financiación disponible, según la Asociación Indonesia de Aceite de Palma, GAPKI. KONTAN informó que la industria reconoce beneficios para la demanda y la estabilidad de los precios, aunque advierte que un crecimiento insuficiente de la producción podría limitar las exportaciones y complicar la financiación.
El Gobierno exige una mezcla de biodiésel del 50% desde el 1 de julio de 2026. El presidente de GAPKI, Eddy Martono, declaró a Katadata que B50 necesitaría alrededor de 1,74 millones de toneladas adicionales de aceite de palma crudo en 2026 y 3,5 millones de toneladas durante todo 2027. GAPKI estimó la producción nacional de 2026 en 53 millones de toneladas y consideró cubierto el volumen inicial.
La oferta exportable puede reducirse
El equilibrio será más delicado cuando el programa opere durante un año completo. El aceite de palma destinado al combustible interno deja de estar disponible para los compradores extranjeros. Una mayor asignación a B50 puede, por tanto, reducir la oferta exportable de Indonesia incluso si la producción total sigue siendo suficiente. KONTAN recogió las advertencias del sector sobre la presión que sufrirían las exportaciones si la producción nacional no aumenta.
El efecto trasciende Indonesia porque el país es un proveedor importante del mercado internacional de aceites vegetales. Un menor excedente exportable podría restringir los volúmenes disponibles para los importadores y respaldar los precios mundiales. Dentro del país, la demanda de las plantas de biodiésel puede sostener los precios del aceite de palma crudo y los racimos de fruta fresca, pero procesadores y exportadores competirán por la misma materia prima.
La financiación es el segundo límite
El mandato funciona dentro del esquema administrado por la Agencia de Gestión del Fondo de Plantaciones, BPDP. El mecanismo cubre la diferencia entre los precios de referencia del biodiésel y el diésel, mientras que sus ingresos dependen de los gravámenes aplicados a las exportaciones de palma. Surge así una tensión directa: B50 puede reducir las exportaciones que financian el propio programa.
Metro TV informó que un estudio de BPDP calculó que financiar B50 en condiciones normales requeriría un gravamen a la exportación del 23,8%, frente al 12,5% vigente. BPDP planteó varias alternativas: apoyo del presupuesto estatal, ajuste del gravamen, fijación de la mezcla según la capacidad financiera o modificación del precio de venta al público.
La ejecución exige capacidades coordinadas
La financiación no es el único reto operativo. Metro TV señaló la limitada capacidad de producción y la necesidad de modernizar puertos, transporte y almacenamiento. Según Katadata, el Gobierno también estableció 24 parámetros de control de calidad y concedió un periodo transitorio de tres meses para consumir las existencias restantes de B40.
Para productores, fabricantes de biodiésel, exportadores y operadores comerciales, el mensaje de GAPKI es que B50 no puede evaluarse únicamente como una política de combustibles. Su continuidad depende de la productividad de las plantaciones, la capacidad industrial y logística, el volumen reservado para la exportación y una fórmula capaz de cubrir la diferencia de precios. Sin avances simultáneos, el mayor consumo obligatorio podría trasladar la presión desde las importaciones de combustible hacia la oferta de palma y la financiación del programa.