Indonesia actúa para estabilizar el ajo tras subidas en 248 regiones
La Agencia Nacional de Alimentos de Indonesia ordenó medidas selectivas de suministro y distribución después de que el ajo se encareciera en 248 municipios y ciudades en julio. Dos grandes mercados mayoristas mantienen una situación estable, aunque los distribuidores cuestionan la gestión de las cuotas de importación.
La presión se modera, pero sigue extendida
La Agencia Nacional de Alimentos de Indonesia, Bapanas, trata de estabilizar el precio del ajo después de que el producto se convirtiera en un factor relevante de la inflación alimentaria. Según Ekonomi Okezone, el organismo celebró dos reuniones de coordinación sobre producción nacional, existencias en mercados mayoristas y distribución.
Los datos de la oficina de estadística de Indonesia muestran que el ajo se encareció en 248 municipios y ciudades en julio, frente a 261 en junio. La reducción indica que la presión comienza a ceder, aunque las subidas todavía abarcan una parte considerable del mercado. La gestión del abastecimiento afecta directamente a distribuidores, minoristas y consumidores.
El suministro mayorista y las cuotas, bajo revisión
La primera reunión, dirigida por el subjefe de la Policía Nacional de Indonesia y con participación del secretario general del Ministerio de Agricultura y otros organismos, abordó la aceleración de la producción nacional de ajo. El objetivo es reforzar la disponibilidad en el país y reducir el riesgo de nuevas tensiones de suministro.
Una segunda reunión examinó la oferta y los precios en dos mercados mayoristas principales. El responsable de Bapanas y general de brigada de la Policía Hermawan afirmó que la disponibilidad de ajo en el mercado de Kramat Jati alcanzó 109 toneladas, un aumento del 153,49%, mientras el precio se mantuvo estable en torno a 23.000 rupias por kilogramo. En el mercado de Tanah Tinggi, el precio permaneció relativamente estable cerca de 29.000 rupias por kilogramo.
Los distribuidores plantearon, no obstante, dudas sobre la administración de las cuotas de importación. Hermawan señaló que una oferta limitada puede reducir la capacidad de distribución y comprimir los márgenes cuando las subidas no pueden trasladarse a comerciantes o consumidores. La estabilidad en ambos mercados mayoristas no elimina, por tanto, la inquietud sobre la disponibilidad en otras regiones ni sobre la continuidad de las próximas entregas.
Intervención selectiva y riesgos en otros alimentos
Bapanas ordenó a las empresas alimentarias estatales intervenir en el suministro y la distribución de ajo, especialmente donde los precios continúan por encima del nivel de referencia. También instó a los gobiernos regionales a adaptar las medidas a las condiciones locales. Para mejorar el seguimiento, las autoridades deberán registrar por separado el ajo honan, o de bulbo, y el ajo kating, ya que presentan características y precios distintos.
El organismo vigila al mismo tiempo otros alimentos estratégicos. El arroz con cáscara seco recién cosechado se situó en 7.029 rupias por kilogramo, un 8,14% por encima del precio de compra gubernamental. El arroz de calidad media en molino alcanzó 13.224 rupias por kilogramo, un 10,20% sobre el precio de venta de referencia. El chile ojo de pájaro continuó relativamente caro, en 34.594 rupias por kilogramo. Bapanas advirtió de que el encarecimiento del arroz con cáscara y del arroz en molino debe vigilarse para evitar su traslado al consumidor.
Algunos precios al productor evolucionan en sentido contrario. La chalota cotizaba a 21.525 rupias por kilogramo, el ganado bovino vivo a unas 56.341 rupias y el pollo de engorde vivo a cerca de 23.486 rupias. Los huevos en origen se situaron en 23.237 rupias por kilogramo, un 12,31% por debajo de la referencia de 26.500 rupias. Hermawan advirtió de que controlar la inflación no puede consistir únicamente en abaratar los alimentos: unos precios demasiado bajos perjudican a agricultores y ganaderos, reducen su capacidad productiva y pueden provocar escasez más adelante.