Las importaciones de patata francesa hunden el precio de la patata nueva española por debajo de costes, denuncia COAG
La organización agraria COAG denuncia que la entrada masiva de patata francesa de conservación en el canal HORECA ha hundido el precio de la patata nueva española hasta 25-30 céntimos por kilo, por debajo de unos costes de 35-40 céntimos. Francia aporta ya el 73,7% de la patata importada en España y los agricultores pierden entre 100 y 150 euros por tonelada.
La patata vieja francesa inunda el canal HORECA español
La cosecha de patata nueva española afronta una crisis de precios al inicio de la temporada turística de verano por la entrada masiva de patata francesa de conservación en el canal de hoteles, bares y restaurantes (HORECA), según denuncia la organización agraria COAG. El grupo asegura que grandes operadores que abastecen a la hostelería están colocando patata vieja francesa comprada a 15-20 céntimos por kilo, mientras la patata española recién recolectada ha caído a 25-30 céntimos en origen, por debajo de sus costes de producción.
Los tubérculos, almacenados en cámara desde la cosecha de 2025, se están dirigiendo a la restauración en plena temporada alta. Alberto Duque, responsable del sector en COAG, señaló que el auge estival de la hostelería no está llegando al campo español: mientras hoteles, bares y restaurantes aumentan su actividad, los productores de patata nueva se encuentran al borde de la ruina. Advirtió de que la tortilla que se sirve a los turistas tiene más probabilidades de estar hecha con patata francesa de conservación que con producto español de temporada.
Precios por debajo de costes mientras suben los insumos
La patata nueva española se está pagando en el campo entre 25 y 30 céntimos por kilo, frente a unos costes de producción de 35 a 40 céntimos, según COAG. La diferencia deja a los agricultores pérdidas de entre 100 y 150 euros por cada tonelada vendida. La producción afectada se concentra en zonas como el Campo de Cartagena, en Murcia, y Andalucía, justo donde la oferta nacional fresca alcanza su máximo en estos meses.
Los costes de los insumos agravan la presión. COAG asegura que el gasóleo agrícola se ha encarecido un 50% interanual y los fertilizantes nitrogenados acumulan subidas cercanas al 40%, lo que la organización vincula a la guerra en Irán. Con esos costes, vender por debajo del coste de producción convierte cada operación en una pérdida directa para el productor.
Una década de importaciones francesas al alza
Las importaciones de patata francesa han crecido de forma sostenida durante la última década. Según COAG, España importó 708.000 toneladas del país vecino en 2016 y alcanzó 941.000 toneladas en 2025, un aumento del 33% en diez años. El salto más intenso se produjo entre 2023 y 2024, cuando las importaciones crecieron un 23,5% hasta 955.870 toneladas, el máximo histórico de la serie.
Francia aporta ahora casi tres de cada cuatro kilos de patata importada en España, un 73,7% del total. COAG apunta que la patata francesa de conservación puede oscurecerse al cocer y deshacerse al freír, a diferencia del tubérculo nuevo español, una diferencia que importa en platos como la tortilla de patata.
Las demandas de COAG
COAG reclama medidas inmediatas a las grandes mercas, operadores del canal HORECA, cadenas de distribución y al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Pide una apuesta decidida por la patata nueva española en los lineales durante mayo, junio y julio, y la retirada progresiva de la patata francesa de conservación mientras haya producción nacional disponible en cantidad y calidad suficientes.
La organización también exige un etiquetado claro que diferencie la patata nueva de la de conservación e indique el país de origen, un refuerzo de los controles de la Ley de la Cadena Alimentaria para garantizar precios por encima de los costes reales de producción y campañas conjuntas para promocionar la patata nueva española.