Las importaciones de maíz de México superarán la producción nacional
México produciría 24,60 millones de toneladas de maíz e importaría 27,20 millones, según datos citados por Fortuna y Poder. Los bajos rendimientos y la caída de la cosecha amplían la brecha entre la oferta nacional y la demanda.
Las importaciones rebasan la producción nacional de maíz
La dependencia de México del maíz importado se profundiza porque la producción nacional no crece al ritmo de la demanda. Fortuna y Poder, que cita un informe del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, o GCMA, señala que la creciente necesidad de grano extranjero pone en riesgo la meta gubernamental de alcanzar la autosuficiencia alimentaria.
La producción mexicana de maíz se estima en 24,60 millones de toneladas con base en estadísticas revisadas en septiembre. La cifra supone una caída del 0,4% respecto al ciclo anterior. En comparación, Ucrania produciría 31,80 millones de toneladas en la misma temporada pese al conflicto armado que afecta al país.
La diferencia entre las previsiones de México y Ucrania es de 7,20 millones de toneladas, equivalente al 29,3% de la cosecha mexicana proyectada. GCMA advierte que el campo mexicano registra retrocesos, mientras otros productores competidores crecen a una tasa anual del 2,91%.
La brecha de rendimiento reduce la competitividad local
Los registros del Departamento de Agricultura de Estados Unidos citados en el informe indican que México importará alrededor de 27,20 millones de toneladas de maíz blanco y amarillo. El volumen supera toda la cosecha nacional y mantiene al país como el mayor comprador mundial de maíz.
El desequilibrio refleja una amplia brecha de productividad. El rendimiento medio del maíz en México se estima en apenas 3,84 toneladas por hectárea, frente a 11,21 toneladas por hectárea en Estados Unidos. Los agricultores estadounidenses obtienen así casi tres veces más grano de cada hectárea, lo que coloca a los productores mexicanos en desventaja de costos y rentabilidad.
El grano importado permite cubrir las necesidades internas y puede contener el costo de los alimentos, pero también expone más a los compradores a condiciones externas. La disponibilidad y el precio del suministro dependen cada vez más de las cosechas y las condiciones comerciales en otros mercados. Para los agricultores mexicanos, los bajos precios internacionales añaden presión cuando sus rendimientos y costos no les permiten competir en igualdad de condiciones.
GCMA pide evaluar la política por sus resultados
GCMA sostiene que las estrategias agrícolas actuales no han generado suficiente producción adicional para reducir la brecha de oferta. Recomienda evaluar los programas públicos por su efecto sobre el rendimiento, el costo y la rentabilidad, en lugar de medirlos únicamente por el monto de los subsidios entregados.
El grupo también propone dar mayor certidumbre a los productores antes de la siembra. Sus recomendaciones incluyen acceso a financiamiento, seguros agrícolas y esquemas de agricultura por contrato, instrumentos que ayudarían a gestionar los riesgos de precio, producción y comercialización antes de invertir en un cultivo.
Otra prioridad señalada por GCMA es la inversión en infraestructura de riego, tecnología y logística. Un acceso más fiable al agua y mejores métodos productivos podrían elevar la cosecha por hectárea, mientras una logística más eficiente reduciría el costo de trasladar el grano desde las explotaciones hasta los procesadores y consumidores.
Las cifras muestran que el desafío de la autosuficiencia no consiste simplemente en sustituir importaciones. Reemplazar una necesidad de compra externa de 27,20 millones de toneladas sin elevar los precios de los alimentos exigiría mejoras sostenidas en productividad y viabilidad comercial. Mientras los rendimientos nacionales no se acerquen a los de los grandes proveedores, los procesadores, ganaderos y demás usuarios seguirán dependiendo del maíz blanco y amarillo importado.