Las importaciones croatas de aceite de oliva superan por primera vez la producción
Croacia importó casi 60.000 hectolitros de aceite de oliva tras caer la producción nacional un 27%, a menos de 46.000 hectolitros. La sequía, el calor prolongado y la fragmentación de las explotaciones presionan al sector local.
Las importaciones rebasan una cosecha nacional reducida
Croacia importó más aceite de oliva del que produjo por primera vez, al coincidir una fuerte caída de la oferta nacional con el aumento de las compras exteriores. Los datos de la Oficina Croata de Estadística citados por Jutarnji list muestran que las importaciones alcanzaron casi 60.000 hectolitros el año pasado, un 62% más que en 2024.
La producción nacional evolucionó en sentido contrario. Pasó del récord de 63.000 hectolitros en 2024 a menos de 46.000 hectolitros un año después, una reducción cercana al 27%. Tportal y Net.hr informaron de que las importaciones superaron así la producción croata en un 31%. En 2024, el país había importado alrededor de 37.000 hectolitros.
El cambio pone de manifiesto la volatilidad de la cosecha croata y el creciente papel del suministro exterior para cubrir la demanda. También llega después de varios años de mayor interés por el aceite de oliva virgen extra y de nuevas plantaciones. El productor de Istria Ivan Ipša explicó a Net.hr que muchos árboles recién plantados no alcanzarán su plena producción hasta dentro de tres o cuatro años, pues el olivo necesita 10 años para llegar a ese nivel.
El calor y la sequía amenazan otra cosecha débil
Los productores también se preparan para una temporada complicada. Ipša señaló que apenas había llovido durante casi dos meses y que las temperaturas se mantuvieron por encima de 35 grados Celsius durante dos semanas. En sus olivares llegaron a 38 grados. Estas condiciones pueden detener el desarrollo de la planta, reducir el tamaño del fruto y disminuir su contenido de aceite.
Las temperaturas elevadas y la falta de agua secan los frutos y provocan su caída, ya que el árbol reserva recursos para sobrevivir. Zdenko Barac, secretario de la asociación de olivicultores Olea del condado de Istria, declaró a Jutarnji list que la sequía y los choques térmicos fueron las principales causas de la menor cosecha, mientras que hubo menos plagas. Los árboles en suelos profundos resistirán mejor que los situados en terrenos rocosos o poco profundos.
La superficie irrigada sigue siendo escasa, especialmente en la costa, y Barac afirmó que regar con agua de la red no resulta rentable. El clima también podría adelantar la recolección. Los productores evitan pronosticar el volumen total antes de la cosecha, aunque Olea espera menos fruto que en años anteriores. La calidad del aceite podría seguir siendo alta, con resultados distintos según la ubicación, el suelo, la variedad y la tecnología empleada.
La estructura agraria limita la competitividad
La producción croata depende principalmente de pequeños olivares familiares y agricultores a tiempo parcial. Según Barac, esta estructura dificulta competir en precio con los grandes productores de España, Italia y Grecia. Parte de la producción nacional tampoco aparece en las estadísticas oficiales porque se destina al autoconsumo o se vende fuera de los canales fiscalizados.
Barac considera que los olivares superintensivos pueden ser una respuesta. Las fincas tradicionales españolas suelen tener entre 80 y 120 árboles por hectárea y producen entre 500 y 850 kilogramos de aceite por hectárea, según datos sectoriales citados por Jutarnji list. Las grandes plantaciones irrigadas pueden albergar entre 800 y 2.000 árboles pequeños por hectárea y rendir alrededor de 1.200 kilogramos de aceite. La plantación en hileras, el riego y la recolección mecanizada reducen la mano de obra y los costes.
El modelo es difícil de aplicar en las propiedades fragmentadas de Croacia. Barac indicó que la maquinaria no resulta rentable en explotaciones de menos de 10 hectáreas. La mano de obra plantea menos dificultades en Istria, donde los trabajadores extranjeros suelen permanecer después de la temporada turística y están disponibles cuando la recolección comienza en septiembre.
El Gobierno apuesta por cooperación e inversión
El Ministerio de Agricultura afirmó que la situación no era alarmante y la atribuyó al cambio climático y a una aplicación insuficiente de medidas agronómicas. El secretario de Estado Tugomir Majdak dijo a RTL Danas que los productores deberían cooperar para reforzar su posición comercial, comprar insumos a menor coste y mejorar el volumen y la calidad mediante asesoramiento técnico compartido.
También se ha abierto la solicitud de nuevos incentivos por valor de 20 millones de euros, según Net.hr. Sin embargo, las decisiones de inversión deben considerar la fragmentación del suelo, la escasez de riego y un calor cada vez más intenso. El turismo sostiene la demanda de aceite nacional, pero Barac señaló que pocos productores pueden vivir exclusivamente de la olivicultura. Las importaciones seguirán siendo relevantes cuando el clima reduzca la cosecha croata.