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Las importaciones de carne y la caída de precios presionan a los ganaderos búlgaros

Los productores porcinos de Bulgaria afirman que el precio del cerdo vivo ha caído por debajo del coste de producción ante la competencia de carne importada más barata. Las grandes explotaciones recurren a sus reservas, mientras las pequeñas corren el riesgo de abandonar el mercado.

Las importaciones de carne y la caída de precios presionan a los ganaderos búlgaros

El precio en origen cae por debajo del coste

Los ganaderos búlgaros afrontan una presión creciente por el aumento de las importaciones de carne y el descenso de los precios en origen, aunque los consumidores pagan más en las tiendas. Esta divergencia amenaza la rentabilidad de las explotaciones y podría expulsar a algunos productores del mercado, según el medio búlgaro iNews.bg.

Svetoslav Shalamanov, director ejecutivo de un complejo porcino cercano a Ruse, señaló que los cerdos vivos se venden actualmente por unos 1,10 euros, mientras que el coste de producción de su empresa ronda los 1,30 euros sin IVA. La diferencia es de 0,20 euros antes del impuesto, por lo que los productores están vendiendo por debajo del coste. Los grandes complejos todavía pueden operar utilizando las reservas acumuladas, afirmó, pero las pequeñas granjas tienen mucha menos capacidad para soportar pérdidas prolongadas.

La carne importada intensifica la competencia

Shalamanov atribuyó parte de la presión a la ausencia de mecanismos de protección, que permite a los productos importados más baratos competir con la carne búlgara. Declaró a la Televisión Nacional Búlgara que los procesadores deberían comprar primero la producción nacional disponible y recurrir después a la carne importada. A su juicio, depender indefinidamente de las importaciones expondría al país si desaparecen las granjas locales y se contrae la producción nacional de alimentos.

La presión no se limita a Bulgaria. Shalamanov afirmó que los ganaderos de toda Europa afrontan dificultades similares y pidió un cambio en la política agrícola de la Unión Europea. Sostuvo que la seguridad de la producción alimentaria debe tratarse como una prioridad estratégica, al igual que la seguridad militar, porque el acceso a alimentos asequibles y de calidad afecta a la salud pública y a la capacidad de resistencia de las comunidades.

El sector reclama un precio mínimo

Shalamanov considera que el mercado no puede resolver por sí solo los problemas del sector mientras las granjas están sujetas a numerosas normas y pagan todos los impuestos. Propuso garantizar un precio mínimo en origen para el ganado producido en el país. La medida supondría un cambio importante de política: podría proteger a los productores de las ventas por debajo del coste, pero obligaría a los gobiernos y a las instituciones europeas a definir cómo calcular, financiar y aplicar ese precio.

El sector espera un apoyo más activo tanto del Gobierno búlgaro como de las instituciones europeas. Shalamanov también pidió una estrategia regional común para desarrollar la ganadería en Europa del Este. Para los productores, el problema inmediato es el flujo de caja, ya que vender por debajo del coste reduce constantemente las reservas. Para los procesadores y comerciantes de carne, una preferencia por la oferta nacional o un precio mínimo podría alterar los costes y las decisiones de compra. Los consumidores ya pagan precios más altos en las tiendas, lo que demuestra que los menores ingresos de las granjas no se trasladan necesariamente al mercado minorista.

Análisis completo del mercado

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