Sequía prolongada y El Niño amenazan las cosechas de maíz, frijol y arroz en Honduras
Una canícula prolongada e intensificada por El Niño amenaza las cosechas de maíz, frijol y arroz en Honduras, según La Prensa. Con la siembra estancada y apenas un 10 % de productores con riego, la dependencia del país de las importaciones desde Estados Unidos y Nicaragua tiende a profundizarse.
Honduras enfrenta crecientes riesgos para su cosecha de granos básicos de 2026, ya que una canícula prolongada, intensificada por el fenómeno de El Niño, amenaza los cultivos de maíz, frijol y arroz, según La Prensa. Los productores, ya golpeados por los altos costos de los insumos, la escasez de mano de obra y la limitada disponibilidad de riego, afrontan ahora posibles pérdidas que podrían profundizar la dependencia del país de las importaciones.
El panorama de sequía empeora con El Niño
Alberto López, meteorólogo de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), explicó a La Prensa que la canícula ya comenzó y podría extenderse hasta las primeras semanas de septiembre por influencia de El Niño. «La canícula, que generalmente se extiende hasta agosto, este año podría ser más larga», sostuvo. Nueve departamentos — Francisco Morazán, La Paz, El Paraíso, Valle, Comayagua, Choluteca, Ocotepeque, Lempira e Intibucá — permanecen en alerta verde indefinida por sequía.
López describió el actual El Niño como débil y pronosticó que se convertirá en moderado entre agosto y septiembre y en severo en esos departamentos entre octubre y noviembre, con probabilidades de extenderse hasta el próximo año. Recordó que en 2025, bajo La Niña, llovió incluso durante la canícula, situación opuesta a la actual. Esta semana se preveía el ingreso de una onda tropical con lluvias fuertes en Cortés, Atlántida, Yoro y Santa Bárbara.
La siembra se estanca en todos los granos
En Marcovia, Choluteca, la sequía afecta a unas 24,000 familias que subsisten de la agricultura, la pesca artesanal y la ganadería, señaló el vicealcalde José Ávila. Muchos productores decidieron no sembrar y otros perdieron cultivos por la falta de agua; algunos siembran solo para obtener forraje para el ganado y no para consumo humano. Las autoridades decretaron estado de emergencia y atendieron a 600 familias con el Programa Mundial de Alimentos y a otras 250 mediante un programa de recuperación de medios de vida, con la meta de apoyar a unas 10,000 familias.
Jairo Aguilera, productor de frijol en Danlí y miembro de la Cámara de Frijol, advirtió que en El Paraíso comenzarían a registrarse pérdidas cuantitativas si no vuelve a llover en unos cuatro días. En el departamento se sembraron unas 18,000 manzanas de maíz y frijol, y la cosecha de frijol estaría lista a finales de agosto. Subrayó que apenas un 10 % de los productores del país cuenta con sistemas de riego, lo que deja los cultivos totalmente expuestos al clima.
La dependencia de importaciones se profundizará
Fredy Torres, presidente de la Asociación Hondureña de Agricultores y representante del sector arrocero, indicó que en otros años, para esta fecha, ya se habían sembrado unas 5,000 manzanas de arroz entre el Valle de Comayagua y Jesús de Otoro. Esta temporada solo se contabilizan 27 manzanas en Jesús de Otoro y 31 en el Valle de Comayagua. Atribuyó la caída al temor a El Niño, el alto costo de los fertilizantes y el poco apoyo gubernamental. Frente a una demanda nacional de arroz de 5 millones de quintales, Honduras produjo apenas 447,000 quintales en 2025 y este año podría llegar solo a 300,000, con el déficit cubierto por importaciones desde Estados Unidos.
La producción de maíz también ha caído, a 5 millones de quintales en 2025 frente a un rango histórico de 8 a 10 millones, contra un consumo de 22 a 26 millones de quintales, lo que obliga a importar principalmente desde Estados Unidos. La producción de frijol, de unos 2 millones de quintales al año, queda por debajo del consumo de 2.4 millones, y el déficit se cubre con Nicaragua. En la Región Trinacional fronteriza con El Salvador y Guatemala, el más reciente análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) estimó que entre abril y junio de 2026 unas 113,000 personas —el 16 % de la población analizada— estaban en Crisis o Emergencia de inseguridad alimentaria aguda, cifra que se proyecta aumente a 157,000, o 23 %, entre julio y octubre de 2026.