Las granjas porcinas de alta tecnología agravan el exceso de oferta en China
La expansión de las granjas porcinas de alta tecnología eleva la oferta en China mientras disminuye el consumo entre los jóvenes. Nikkei señala que los productores con dificultades financieras buscan mercados exteriores, lo que podría llevar más carne china barata al comercio internacional.
La producción porcina industrial crece en vertical
La creciente red china de granjas porcinas de alta tecnología contribuye al exceso de oferta en el mayor mercado consumidor de cerdo del mundo. Según Nikkei, los precios continúan bajando porque las instalaciones tecnológicamente avanzadas incrementan la producción. Al mismo tiempo, los consumidores jóvenes se alejan de esta carne, debilitando una fuente de demanda que ha marcado durante años el mercado alimentario del país.
La escala del nuevo modelo productivo se aprecia en las afueras de Ezhou, en la provincia interior de Hubei. Allí, entre explotaciones agrícolas y viviendas unifamiliares, se levanta un edificio de 26 plantas parecido a un bloque residencial. Su fachada está cubierta por una cuadrícula de marcos, pero alberga una explotación porcina intensiva y no apartamentos.
Estas granjas verticales concentran la cría de animales en grandes edificios diseñados específicamente para ese fin. Su expansión muestra cómo la industria porcina china adopta tecnología industrial y amplía su capacidad más allá de las instalaciones ganaderas convencionales de poca altura. La nueva producción llega a un mercado donde ya no puede darse por seguro que el consumo seguirá creciendo.
Más oferta y nuevos hábitos alimentarios
China representa la mitad del consumo mundial de cerdo, según Nikkei. Por eso, los cambios en su equilibrio interno importan tanto a los ganaderos y procesadores chinos como al conjunto de la industria cárnica. Cuando entra nueva capacidad en un mercado de semejante tamaño, incluso una variación moderada de las preferencias puede ejercer una presión considerable sobre los precios.
La actual caída responde a ambos lados de la ecuación. Las granjas de alta tecnología han elevado la oferta, mientras el menor interés por el cerdo entre los jóvenes chinos limita la demanda. Los productores se quedan así con más carne de la que el mercado interno puede absorber con facilidad y las granjas y procesadores pierden capacidad para sostener los precios.
Los precios bajos pueden beneficiar a compradores nacionales y fabricantes de alimentos que utilizan cerdo como materia prima. Para los productores, sin embargo, la carne barata aumenta la presión para operar las instalaciones con eficiencia y encontrar salida a los volúmenes adicionales. Las grandes explotaciones industriales pueden producir a escala, pero esa misma escala se convierte en una carga cuando el consumo no avanza al ritmo de la producción.
Los productores buscan mercados exteriores
Nikkei informa de que las empresas con dificultades financieras están dirigiendo su atención fuera de China. Si consiguen vender, la carne de cerdo china de bajo precio podría ganar presencia en otros países. Para los operadores internacionales, supondría una oferta adicional procedente de un país definido habitualmente por su enorme demanda interna.
La información disponible no precisa todavía el destino ni el volumen de los posibles flujos comerciales. El acceso dependerá de qué mercados admitan cerdo chino y de que los proveedores puedan cumplir sus requisitos. El incentivo, no obstante, es claro: la caída de los precios internos y el exceso de producción empujan a las empresas a buscar compradores en el exterior.
Para los productores de otros países, la posible llegada de cerdo chino barato crea un nuevo riesgo competitivo. Importadores y procesadores podrían obtener otra fuente de carne asequible, mientras los proveedores locales de los mercados de destino sufrirían presión sobre sus márgenes. Las granjas verticales chinas importan, por tanto, más allá de su arquitectura: representan capacidad que podría buscar cada vez más una salida en el mercado mundial.